El contexto histórico-cultural de Camões

4-22367.jpg
  1. Ordenações e leis do Reino de Portugal

Lisboa, Pedro Craesbeeck, s.a.

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: 4-22367

 

Otros testimonios:

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: J.F.-40-6-1; R-48-11; S.P.-Ab-9-18; S.P.-Ab-9-19; 4 A-22-6-1; R-65-2.

Évora, Biblioteca Pública: S.L.E-36-C-10.

Lisboa, Ajuda: 97-VIII-17 (BA).

Lisboa, Assembleia da República, Biblioteca Passos Manuel: 3/1603.

Lisboa, Biblioteca Nacional: RES. 510//1A; RES. 1928//1A.

París, Bibliothèque Nationale de France: F-4377.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/16038.

Madrid, Biblioteca del Real Monasterio del Escorial: 8-I-2-3.

Nueva York, Public Library: *KB+++ 1603 84-39.

Porto, Biblioteca Pública Municipal: RES-XVII-c-25A.

Roma, Biblioteca Apostolica Vaticana: Stamp.Barb.FF.VIII.46.

 

 

A pesar de que no se indica, probablemente esta edición corresponda a la publicada por el impresor portugués Pedro Craesbeeck en 1603, en formato folio. En la actualidad se conocen más de cincuenta ejemplares a lo largo de todo el mundo, lo que pone de manifiesto el valor de estos textos jurídicos, base de las leyes actuales de Portugal.

La idea de compilar y armonizar la legislación dispersa a lo largo de varios siglos ha sido fundamental para el buen gobierno y la conservación de cualquier Estado. Pero para evitar que haya diversos criterios sobre un mismo asunto, antes es necesario que se recopilen todas y cada una de las leyes con el fin de tener un conocimiento lo más global posible. En este sentido, la aparición de la imprenta va a ayudar notablemente a contar con un corpus legislativo moderno y eficaz, que, por otro lado, en lo que a Portugal se refiere, se va a convertir en uno de los primeros países en disponer de dicho corpus.

Cronológicamente hablando, las primeras leyes u «ordenações» de Portugal corresponden a las «Ordenaçoens do Senhor Rey D. Affonso V» u «Ordenações Afonsinas», cuya fuente fue el derecho romano y el canónico. En ellas se hallan desde las leyes promulgadas ya en la época del reinado de D. Afonso II, pasando por las resoluciones de las Cortes o los usos y costumbres antiguas, hasta las leyes de las Partidas de Alfonso X el Sabio. En lo que respecta a las «Ordenaçoens do Senhor Rey D. Manuel» o Manuelinas, se trata de una actualización de las anteriores, lo que implicaba al mismo tiempo su destrucción para evitar que pudiese haber confusiones entre los legisladores. De hecho, siempre que se publicaba un nuevo texto legislativo, las autoridades estaban obligadas a destruir todos los ejemplares de las ediciones anteriores, de ahí que no hayamos conservado muchos ejemplares de estas versiones.

En cuanto a las Ordenações Filipinas que aquí nos ocupa, Felipe II quiso conciliar las leyes elaboradas a principios del siglo XVI en tiempos de D. Manuel I con una renovación necesaria y adaptada a los nuevos tiempos. Para ello, ordenó elaborar un nuevo cuerpo legislativo que estaba listo ya en 1595, pero que no vio la luz hasta 1603 en la oficina de Pedro Craesbeeck. De esta obra existen, como mínimo, cuatro ediciones (1604, 1608 y dos en 1636), todas ellas salidas durante la Unión Dinástica.

Esta edición de 1603, publicada en un formato mayor que las ediciones anteriores, fue financiada completamente por el erario del rey, quien, además, otorgó la supervisión de la distribución de la obra, así como su venta a los canónigos de la Orden de San Agustín, en el monasterio de San Vicente de Fora de Lisboa.

El ejemplar de la Biblioteca de Castilla-La Mancha conserva numerosísimas anotaciones manuscritas en los márgenes que nos indican la lectura atenta de algún lector, probablemente, del siglo XVII. Todas estas anotaciones llaman la atención sobre determinados aspectos del cuerpo del texto o sirven para aclarar leyes con citas en latín de obras legislativas anteriores.

 

1-1383.jpg
  1. Francisco Rodrigues Lobo

O condestabre de Portugal D. Nuno Alvres Pereira

Lisboa, Pedro Craesbeeck, 1610

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: 1-1383

 

Otros testimonios:

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: V.T.-19-6-3; R-11-23. 

Lisboa, Ajuda: 60-III-35 (BA).

Londres, British Library: C.135.g.21.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/5218; R/12299.

Madrid, Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla: BH FLL 11230. 

Nueva York, Hispanic Society of America: PQ9231.L66.C6 1610.

Rio de Janeiro, Biblioteca Nacional: 28, 4, 8a.

Roma, Biblioteca Apostolica Vaticana: Stamp.Barb.KKK.III.42.

 

 

Se trata de la biografía de una de las grandes figuras portuguesas, el soldado Nuno Álvares Pereira (1360-1431), que ostentó el cargo de condestable de Portugal, esto es, jefe del ejército, durante las batallas que condujeron a la independencia de Portugal.

Recuérdese que, a la muerte de Fernando I de Portugal en 1383, este nombró heredera a su hija Beatriz (1373-1420/31), que, aunque era una niña de corta edad, había casado con el rey Juan I de Castilla unos meses antes del fallecimiento de aquel. De acuerdo con las capitulaciones matrimoniales firmadas en Salvaterra de Magos el 2 de abril de 1383, si Fernando I moría sin descendencia de hijos varones, la corona había de pasar a Beatriz, de tal manera que su marido se había de intitular rey de Portugal. No obstante, una vez fallecido el monarca, a pesar de que las partes castellana y portuguesa habían tratado de diferenciar los reinos de Castilla y Portugal, el rey castellano Juan I ordenó a la viuda y regente provisional del reino, Leonor Teles de Meneses (1350-1386), que les proclamara reyes de Portugal. Aunque fueron reconocidos por el papa, en Portugal hubo un clamor popular contra la causa castellana y un apoyo cada vez mayor hacia la figura de D. João, «mestre de Avis» e hijo ilegítimo de Pedro I de Portugal (1320-1367) e Inés de Castro (1320-1355). D. João –futuro João I de Portugal- instigó varios levantamientos con el fin de hacerse con la corona portuguesa y para ello nombró, por un lado, canciller a João das Regras y, por otro, condestable a Nuno Álvares Pereira. Este último venció a los castellanos en la batalla de Atoleiros, en abril de 1384, así como en la archiconocida batalla de Aljubarrota, en agosto de 1385, donde Álvares Pereira comandaba un ejército formado por ingleses y portugueses, mientras que a los castellanos se les había unido un ejército de franceses.

Convertido en uno de los hombres más poderosos del reino, poseedor de numerosas dignidades y mercedes, Nuno Álvares Pereira destacó también por su gran religiosidad, ya que unos pocos años antes de morir cedió todos sus bienes materiales y se centró en la vida religiosa dentro de la orden del Monte Carmelo. Por este motivo luego vendría a ser beatificado y canonizado por la Iglesia Católica.

A lo largo del siglo XVI hubo varias ediciones que trataban la vida de esta figura desde un punto de vista histórico y que tomaron como modelo las versiones medievales que circularon desde finales del siglo XIV, atribuidas a varios autores, siendo Gil Aires, escribano del condestable, el más probable autor de la obra original. Entre esas ediciones, cabe destacar la Coronica do Condestabre de Purtugal Nuno Alvarez Pereyra, principiador da casa que agora he do Duque de Bragança (Lisboa, Germão Galharde, 1526), que vendría a reeditarse en 1554 (Lisboa, Germão Galharde). De ellas se valió Francisco Rodrigues Lobo (c. 1573- 1621) para elaborar la obra que aquí exponemos, un poema en versos de octava rima a imitación de los Lusíadas de Camões. Véase, por ejemplo, el inicio de la obra para darse cuenta de su carácter épico y heroico: «Canto as armas reaes, & o firme peito/ Do varão Portugues nunca vencido…». Además, al principio de cada uno de los veinte cantos en que se divide el poema se incluyen los argumentos de todos ellos, es decir, un resumen de lo que los lectores podían encontrarse.

Rodrigues Lobo publicó esta obra en 1610, cuando su fama como autor de textos pastoriles había traspasado fronteras, y la dedicó a D. Teodosio II, VII Duque de Bragança, y, por lo tanto, descendiente del protagonista del libro. Su estilo cortesano recuerda, en cierto modo, el utilizado en su obra más notable, la Corte na aldeia e noites de inverno (1619).

 

1-456.jpg
  1. João Soares de Alarcõ

La iffanta coronada por el rey don Pedro, doña Ines de Castro en octava rima

Lisboa, Pedro Craesbeeck, vendese en casa de Domingos Fernandez, 1606

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: 1-456

 

Otros testimonios:

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: 1-4-10-190; V.T.-10-6-23.

Lisboa, Biblioteca Nacional: RES. 789 P.; L. 2130 V.; RES. 3739 P.

Lisboa, Torre do Tombo: SP 591 C.F.

Lisboa, Ajuda: 74-VII-86 (BA).

Londres, British Library: C.144.d.14.

Madrid, Biblioteca Nacional: VE/1428/2.

Montpellier, Médiathèque centrale d’agglomération Emile Zola: V8469 Fonds Vallat.

Rio de Janeiro, Biblioteca Nacional: 168,4,15.

Roma, Biblioteca Apostolica Vaticana: Stamp.barb.KKK.III.44.

Santiago de Compostela, Biblioteca General de la Universidad: 27585.

Viena, Österreichische Nationalbibliothek: *38.F.83.

Washington, Library of Congress: (Jefferson LJ239) PQ6433.S79; I34 1606.

 

 

En una de las páginas iniciales de esta obra se puede leer: «Soares canta bien la paga cierta/ Del amor, que por ciego yerra el camino,/ Que tarde o presto llega a despeñarse» (Soneto de una ilustre dama alabando al autor); y también: «Estrema fue d’Ines la hermosura,/ Estremo el amor del claro Iffante/ Estrema la crueldad del penetrante/ Cuchillo, que rompió la nieve pura» (en otro soneto de la misma dama).

He aquí, resumido en pocos versos, el tema de la obra de Soares, cuya dedicatoria está escrita en portugués, pero cuyos versos son en castellano, que se inserta en una tradición literaria que empezaba a consolidar la figura de Doña Inés de Castro, en un momento de unión entre las dos coronas, la de Castilla y la de Portugal.

Inés, hija de D. Pedro Fernandes de Castro, un poderoso hidalgo de Castilla, nació en Galicia en torno al año 1320. Habiendo asumido las funciones de dama de compañía de Doña Constanza Manuel, esposa del heredero al trono de Portugal, el Infante don Pedro, mantuvo una relación sentimental con este último, y tras la muerte de Constanza, fue desposada en secreto por el infante. La corte portuguesa, por miedo a la creciente influencia –real o insinuada por algunos hidalgos– de los hermanos de doña Inés en asuntos de estado, instó al rey D. Afonso IV a deshacerse de la mujer, que mientras tanto había tenido descendencia del infante.

Inés de Castro fue asesinada en Coimbra por varios nobles portugueses por orden de Afonso IV, en un acto que se considera una ejecución. El infante, al conocer la noticia, emprendió su venganza y ordenó matar a los ejecutores del macabro crimen, aunque no llevara a cabo ningún acto en contra de su padre, instigador del asesinato.

En la tradición textual posterior a los hechos, se suceden acontecimientos cuya base histórica no está fundamentada, incluida la coronación póstuma del cadáver de doña Inés, ordenada por su esposo (y ya nuevo rey de Portugal), D. Pedro I, y el besamanos de ese mismo cadáver, impuesto a los súbditos.

Camões dedica una amplia parte de su tercer canto de Os Lusíadas a la trágica historia de amor entre Pedro e Inés. Las estrofas 118-135 del poema épico recuerdan con una poesía y una emoción desbordantes el triste final de la joven mujer, y el poeta se detiene especialmente en el momento de la ejecución ante el rey D. Afonso IV: «Traziam-na os horroríficos algozes/ Ante o Rei, já movido a piedade;/ Mas o povo, com falsas e ferozes/ Razões, à morte crua o persuade./ […] Tais contra Inês os brutos matadores,/ No colo de alabastro, que sustinha/ As obras com que Amor matou de amores/ Aquele que depois a fez Rainha,/As espadas banhando e as brancas flores,/ Que ela dos olhos seus regadas tinha,/ Se encarniçavam, férvidos e irosos,/ No futuro castigo não cuidosos.»

Como se puede observar, Soares recoge la imagen camoniana del cuchillo que atraviesa la piel cándida de doña Inés, un motivo retomado también en posteriores representaciones iconográficas a lo largo de los siglos. El mito de Inés y Pedro recorre toda la historia literaria de Portugal, y se convierte en uno de los mitos fundacionales de su cultura, abarcando todas las formas de creación artística, desde el siglo XVI hasta nuestros días.

 

SL-796.jpg
  1. Garcia de Resende

Choronica que tracta da vida e grandisimas virtudes e bondades, magnanimo esforço, excellentes costumes e manhas e claros feitos do Christianissimo Dom João ho Segundo deste nome e dos Reys de Portugal ho decimo tercio, de gloriosa memoria

Lisboa, impressa em casa de Simão Lopez, mercador de livros, Com licença da Sancta Inquisição, 1596

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: SL/796

 

Otros testimonios:

Cambridge, Houghton Library, Harvard University: Port 463.5.5*.

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: V.T.218 210 218. 

Lisboa, Biblioteca Nacional: RES. 3714V; RES 41326V; RES 43026V; RES 220 A.

Lisboa, Arquivo Nacional da Torre do Tombo: SP3360 Casa Forte.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/3869.

Moscú, Russian State Library (Lenin Library): MK.

Nueva York, Hispanic Society of America: DP600.R4 1596.

Oxford, Bodelian Library: DD 64(2) Art.

París, Bibliothèque Nationale: FOL-OR-24; FB-23512.

Weimar, Herzogin Anna Amalia Bibliothek: 22, 2: 35.

 

 

De la vida de Garcia de Resende (Évora, 1470- Idem, 1536) muy poco se sabe, a pesar de que aparece documentado como poeta, cronista, músico e incluso como arquitecto. Durante los últimos años del reinado de D. João II de Portugal (1481-1495), su nombre figura entre los mozos de la cámara del rey, un puesto que habría abandonado temporalmente para pasar a servir en la casa del príncipe D. Afonso. Muerto este, el monarca volvió a admitirlo en su servicio, esta vez como «moço de escrevaninha», es decir, secretario personal, lo que le garantizaba poder acceder a los libros de la colección real. Tras la muerte del soberano, Resende se mantuvo al servicio de su heredero, D. Manuel I, que se sirvió de él para una embajada que lideró Tristão da Cunha ante el papa León X en 1515. En 1520, construyó una capilla junto al convento jerónimo de Nuestra Señora del Espinheiro, en Évora, donde aún hoy es posible contemplar su escudo nobiliario.

Además de estos escuetos datos, el propio Garcia de Resende aportó algunos más a lo largo de la presente crónica, si bien es cierto que de algunos de ellos no se ha podido encontrar ninguna documentación que los corroboren. Como consecuencia de sus cargos en la corte, Garcia de Resende tuvo un conocimiento de primera mano de algunos de los hechos más destacados del reinado de D. João II, lo que le valió para escribir esta obra historiográfica, de la que hemos conservado catorce ejemplares y cuya primera edición salió en su recopilatorio Livro das obras de Garcia de Resende (Évora, 1545), si bien es verdad que existen algunos manuscritos anteriores.

Hijo del rey D. Afonso V el Africano y de su primera mujer, D. Isabel, D. João II pasó a reinar en 1481 tras la renuncia de su padre, que se retiró sus últimos días de vida al convento de Varatojo, en Torres Vedras. Antes de ocupar el trono participó en su juventud en la batalla de Toro (1476) y, aunque ganó en el campo de batalla, políticamente la causa que defendía, es decir, la de Juana la Beltraneja, perdió frente a los Reyes Católicos, que finalmente fueron reconocidos reyes en el Tratado de Alcáçovas (1479).

En lo que al reinado de D. João II respecta, estuvo marcado por algunos acontecimientos notables para la historia de Portugal, siendo el más llamativo de ellos la firma del Tratado de Tordesillas, el 7 de junio de 1494, entre Portugal y Castilla sobre el control del mar océano. Con ello se buscaba poner fin a la larga rivalidad marítima entre ambas coronas. El otro hito histórico que merece la pena recordar fue el recibimiento que dio a Cristóbal Colón cuando le presentó su proyecto de llegar a las Indias, a quien le negó la financiación para llevarlo a cabo.

El rey portugués casó con su prima Leonor de Viseu, de la que nació su único hijo varón, el príncipe D. Alfonso, que enlazó con Isabel, la hija mayor de los Reyes Católicos. De este modo, si el príncipe D. Juan, el único hijo varón de los Reyes Católicos, fallecía, la corona castellana había de pasar necesariamente a D. Alfonso de Portugal. Sin embargo, la fatalidad se cebó con los portugueses, ya que este último murió en extrañas circunstancias al caer de un caballo. Tras estos acontecimientos, el monarca D. João II intentó sin éxito legitimar a su hijo bastardo habido de su relación con Ana Furtado de Mendonça, el duque de Coimbra D. Jorge (1481-1550), fundador de la casa Lencastre. Recuérdese a este respecto que la presente edición la dirige el mercader de libros Simão Lopes al príncipe D. Álvaro d´Alencastro (1540-1626), III duque de Aveiro, que, al casar más tarde con Juliana de Lencastre en 1588, pasó a ser también duque de Torres Novas.

De Simão Lopes poco ha trascendido. Ejerció los oficios de mercader, librero e impresor y publicó, entre otras, el Dictionarium latino lusitanicum (Olyssipone, excussit Alexander Syqueira, expensis Simonis Lopezij), de Jerónimo Cardoso, el Itinerário da Terra Santa (Lisboa, 1593), de Fr. Pantaleão de Aveiro, y el Naufragio e lastimoso sucesso da perdiçam de Manoel de Sousa de Sepulveda e dona Lianor de Sá sua molher (Lisboa, 1594), de Jerónimo Corte-Real. Dentro del género caballeresco publicó los siguientes títulos: Amadís de Grecia (IX libro amadisiano: Lisboa, 1596), de Feliciano de Silva, así como el Primaleón (Lisboa, 1598), de Francisco Vázquez.

 

16110.jpg
  1. Jerónimo Osório

Historiae Hieronymi Osorii, lusitani, Silvensis in Algarbiis episcopi, De rebus Emmanuelis regis Lusitaniae invictissimi virtute et avspicio, annis sex, ac viginti, domi forisque gestis, libri duodecim

Coloniae Agrippinae: apud Haeredes Arnoldi Birckmanni, 1580

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: 16110

 

Otros testimonios:

Cambridge, Trinity College Library: W.12.19.

Londres, British Library: 9195.b.14.

Nîmes, Bibliothèque Carré d´Art: 11816.

 

 

Se trata de una obra en 12 libros compuesta en latín por Jerónimo Osório, obispo de Silves (Algarve), dedicada al príncipe D. Henrique – hijo de D. Manuel y rey, a su vez, entre 1578 y 1580 - y escrita para dejar constancia de los memorables acontecimientos históricos de la época áurea de la historia lusa.

Existen 35 copias de una edición anterior de esta obra, impresa por Antonio Gonçalves, en Lisboa, en 1571, repartidas en diferentes países europeos y en el continente americano.

El rey D. Manuel I (1469-1521) gobernó Portugal durante el periodo de máxima expansión de su historia, y asistió a la hazaña de Vasco da Gama, quien consiguió en 1498 doblar el Cabo de Buena Esperanza – antes conocido como el Cabo de las Tormentas – en su búsqueda de una ruta marítima hacia las Indias, y al descubrimiento (achamento) de Brasil por parte de Pedro Álvares Cabral, en el año 1500. Dio, además, su nombre a un estilo artístico y arquitectónico (el estilo manuelino) que lleva la impronta de los territorios descubiertos por sus navegantes, y que se puede apreciar en numerosos monumentos de la capital portuguesa.

En la epopeya camoniana la figura de D. Manuel ocupa un lugar privilegiado, siendo el impulsor de las aventuras de Gama y de sus compañeros. En el canto IV, estrofa 66, Camões introduce al rey en la narración, convirtiéndolo en un monarca abierto a descubrir nuevas latitudes tras subir al trono y capaz de pensar en grande: «Parece que guardava o claro Céu/ A Manuel e seus merecimentos/ Esta empresa tão árdua, que o moveu/ A subidos e ilustres movimentos:/ Manuel, que a Joanne sucedeu/ No Reino e nos altivos pensamentos,/ Logo como tomou do Reino cargo,/ Tomou mais a conquista do mar largo.»

El desencadenante del apoyo incondicional de D. Manuel al viaje de Vasco da Gama es un sueño profético del rey (IV: 68-76), en el que los míticos ríos Indo y Ganges le invitan a tomar el control de las tierras orientales. La consecuencia de la grande alteração de pensamento que el sueño provoca en el monarca es una reunión con los nobles de la corte, en la que se toma la firme decisión de que «com sublime coração,/ Vá a gente que mandar cortando os mares,/ A buscar novos climas, novos ares». Y confiesa Gama, unos versos más abajo, la confianza depositada por D. Manuel en sus capacidades para llevar a buen puerto la hazaña: «Me põe o ínclito Rei nas mãos a chave/ Deste cometimento grande e grave». El resto es historia, y materia del poema épico de Camões.

SL-778.jpg
  1. Damião de Goes

Chronica do felicissimo rei dom Emanuel

Lisboa, em casa de Francisco Correa, 1566

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla La Mancha, Toledo: SL/778

 

Otros testimonios:

Cambridge (Harvard University), Houghton Library: Port 503.2.3.

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: R 231 215.

Lisboa, Biblioteca Nacional: F 44817; RES 222 A; RES 42860 V; RES 42861 V.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/7680; R/2491.

Madrid, Real Academia de la Historia: 5/2267/2268.

New York, New York Public Library: OCLC: 42766793.

Oxford, Bodleian Library: Antiq.d.P.1566.1.

París, Bibliothèque Nationale: RES-OR-32.

Viena, Österreichische Nationalbibliothek: 61.F.5 PS.

 

 

Se trata de una obra escrita por encargo del hijo de Don Manuel, el infante Don Henrique, al que está dirigido el Prólogo.

Damião de Góis (1502-1574) fue historiador y alto funcionario de la corte, representante del Renacimiento portugués en su vertiente historiográfica. Su figura fue controvertida y sufrió la persecución de la Inquisición por sus ideas adelantadas a su tiempo, enfocadas a un cosmopolitismo de influencia flamenca.

Su segunda obra, la Crónica que aquí se expone, fue escrita siendo su autor el Archivero Mayor de la Torre do Tombo en Lisboa, y fue publicada por primera vez en 1566; en sus cuatro partes, Góis recoge los hechos históricos ligados al reinado de D. Manuel, resaltando sin embargo los detalles y las intrigas palaciegas que empañaban la celebración de sus éxitos. En este último aspecto, su producción difiere significativamente de la de su coetáneo João de Barros.

Se le recuerda especialmente por haber sido un autor comprometido con asuntos incómodos para la élite de la época, y en especial por haber condenado en sus escritos la matanza de los judíos en Lisboa, en 1506. Góis fue amigo personal de Lutero, conoció a Erasmo, Dürer, Münster, Bembo, Ramusio e Ignacio de Loyola y viajó largos periodos de tiempo por toda Europa, lo que le permitió tener un conocimiento directo de las ideas que circulaban fuera de la península Ibérica.

Sus crónicas pudieron ser una fuente histórica para el propio Camões, contemporáneo a él e igualmente crítico con los sesgos peligrosos que estaba asumiendo la alta sociedad portuguesa en aquellos años. 

 

SL-796.jpg
  1. Francisco de Andrade

Cronica do muyto alto e muito poderoso rey destes reynos de Portugal dom Ioão o III deste nome

Lisboa, Jorge Rodriguez, a custa do Autor, vendesse na Rua Nova, em casa de Francisco Lopez, livreiro, 1613

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: SL/796

 

Otros testimonios:

Cambridge, Houghton Library, Harvard University: Port 463.5.5*.

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: V.T.218 210 218. 

Lisboa, Arquivo Nacional da Torre do Tombo: SP3360 Casa Forte.

Lisboa, Biblioteca Nacional: RES. 3714V; RES 41326V; RES 43026V; RES 220 A.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/3869.

Moscú, Russian State Library (Lenin Library): MK.

Nueva York, Hispanic Society of America: DP600.R4 1596.

Oxford, Bodelian Library: DD 64(2) Art.

París, Bibliothèque Nationale: FOL-OR-24; FB-23512.

Rio de Janeiro, Biblioteca Nacional: 117,2,8.

Roma, Biblioteca Apostolica Vaticana: Stamp.Barb.S.III.35.

Viena, Österreichische Nationalbibliothek: 393916-C.

Weimar, Herzogin Anna Amalia Bibliothek: 22, 2: 35.

 

 

Francisco de Andrade –o Andrada- (1540-1614) era hijo de uno de los hombres más poderosos de su tiempo, Fernão Álvares de Andrade, un hidalgo de la casa real de D. João III que ocupaba los cargos de escribano de la hacienda y tesorero mayor del reino. Aunque no se sabe nada sobre su formación, es de suponer que tuvo una buena educación humanística, al igual que sus hermanos, que también fueron figuras eminentes en el mundo de las letras: Diogo Paiva de Andrade (1528-1575), autor de obras de teología que le condujeron a representar a Portugal en el Concilio de Trento, y Fr. Tomé de Jesús (1529-1582), célebre por haber escrito los Trabalhos de Jesús durante su cautiverio en Marruecos después de la batalla de Alcazarquibir y que solo fueron publicados una vez fallecido.

En lo que a la producción literaria de Francisco de Andrade se refiere, empezó su andadura traduciendo textos latinos: en primer lugar, la Philomena (Lisboa, 1561), del arzobispo de Cantuaria John Peckmam –y no de San Buenaventura, como aparece en algunos manuales-; en segundo término, los Epodon siue Iãbicorum carminum Libri tres (Lisboa, 1565), del humanista Diogo de Teive –aquí representado en esta exposición-, que tradujo con el título de Epódos que contem Sentenças uteis a todos os homens, ás quaes se accrescentaõ regras para a boa educação de hum Principe; y, por último, la Chronica do valeroso Principe & inuenciuel Capitão Iorge Castrioto Senhor dos Epirenses ou Albaneses (Lisboa, Marcos Borges, 1567), cuyo verdadero autor era Marin Barleti o Marino Barlezio, un humanista católico de origen albanés que redactó esta obra sobre sucesos históricos ocurridos en Albania a mediados del siglo XV, en la que se hablaba de la rebelión del héroe albanés Gjergj Kastrioti, alias Skanderberg, contra la ocupación otomana en los Balcanes.

            Al margen de su probable participación en la publicación y enmienda del manuscrito original de la Peregrinação de Fernão Mendes Pinto, Francisco de Andrade se estrenó en el mundo de las letras con un largo poema épico, O Primeiro Cerco que os Turcos puserão há fortaleza de Diu nas partes da India, defendida pollos Portugueses (Coimbra, 1589). Gracias, sin duda, a su prestigio social, Andrade pasó a convertirse en cronista mayor del reino y guarda mayor de la Torre do Tombo, con el encargo personal de Felipe II de que se ocupara en componer las crónicas de los reinados de D. João III, D. Sebastião y D. Henrique. Al menos que sepamos, solo llegó a escribir la relativa al primero de los monarcas anteriores, que salió a la luz justo un año antes de morir, en 1613, en la imprenta de Jorge Rodrigues, y de ella han sobrevivido más de sesenta ejemplares. En lo que respecta a este impresor, fue uno de los más importantes de Portugal de finales del siglo XVI y principios del XVII. Su actividad se desarrolló exclusivamente en la ciudad de Lisboa y su fama se debe a las ediciones piratas de la Primera y Segunda partes del Quijote, que sacó a la luz en 1605 y 1617, respectivamente. Se estima que mantuvo su actividad desde 1598 hasta 1642, habiendo colaborado en alguna ocasión puntual con António Álvares. Rodrigues fue, además, el encargado de publicar las cuatro continuaciones del célebre Palmeirim de Inglaterra: Quinta e sexta parte de Palmeirim de Inglaterra. Chronica do famoso príncipe dom Clarisol de Bretanha, filho do principe dom Duardos de Bretanha (Lisboa, Jorge Rodrigues), de Baltasar Gonçalves Lobato, y Terceira parte da Chronica de Palmeirim de Inglaterra, na qual se tratam as grandes cavallerias do seu filho, o Principe don Duardos Segundo y Quarta parte da Chronica de Palmeirim de Inglaterra (Lisboa, Jorge Rodrigues), de Diogo Fernandes.

            La Cronica do muyto alto e muito poderoso rey destes reynos de Portugal dom Ioão o III deste nome, que parece ser más una crónica de los hechos de los portugueses en Oriente por el gran espacio que ocupan dentro de la obra, salió a expensas del propio autor, a pesar de que era una obra muy voluminosa, de más de quinientos folios, y su coste debía de ser muy elevado, lo que pone de manifiesto la capacidad económica de Andrade para hacer frente él solo a este libro. En lo que a sus fuentes se refiere, utilizó principalmente las Lendas da Índia, de Gaspar Correia, y las Décadas da Ásia, de João de Barros y Diogo do Couto.

 

SL-762.jpg
  1. João de Barros

Asia

Lisboa, Germão Galharde, 1552

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: SL/762

 

Otros testimonios:

Cambridge (Harvard University), Houghton Library: Ind 595.52.10.

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: R-55 y 12ª.

Copenhague, Det Kongelige Bibliotek: As., 1789 fol.

Edimburgo, National Library of Scotland: G.5.a.12.

Lisboa, Biblioteca Nacional: RES 3245 A; RES 3576 V; RES 41263 A; RES 41264 A; RES 3246 A; F 3205; F 44814; F R 3428; RES 3240 A; RES 3241 A; RES 3242 A; RES 3243 A; RES 42984. A; RES 42985. A; RES 44418.V; RES 3244 A.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/15777 V-2; R/15776 V.1; R/15769 V.1; R/15770 V.2.

Madrid, Real Academia de la Historia: 3/3186(1).

New York, New York Public Library: OCLC 63835941; OCLC 42816273.

Oxford, Bodleian Library: Arch. SIGMA 71,72; 243 h.18.

Oxford, Queen’s College Library: Select Sel.c.184.

París, Bibliothèque Nationale: RES FOL-OY-72 (BETA,1); RES-FOL-OY-72 (BETA,2).

Princeton, University Library: OCLC 85772996.

Wolfenbüttel, Herzog August Bibliothek: A: 6.7.1 Geogr. 2º.

 

 

João de Barros (1496?-1570), autor de varias obras de notable valor historiográfico y literario, representa una sólida base para quien desee iniciarse en un conocimiento profundo y detallado de una época extraordinaria en el nacimiento de Portugal como una nación con una marcada vocación ultramarina. Su obra más célebre son las Décadas da Ásia, considerada por la crítica una especie de enciclopedia en torno a tres ejes argumentales fundamentales: la conquista, la navegación y el comercio. Nos constan cuatro Décadas, la última de las cuales fue publicada en Madrid en 1615, y, de acuerdo con el concepto de imitatio del Renacimiento, sigue, en buena medida, la estructura y la forma de las Décadas de Tito Livio.

El estilo de Barros dista mucho del de Damião de Góis, siendo el primero mucho más próximo a un tipo de relato oficial, condescendiente con los principales personajes que llevaron a cabo todo tipo de hazañas tanto en tierras lusas como allende los mares. Su escritura es elegante y moderada, lo que contribuyó a la fama de las Décadas, incluso fuera de las fronteras portuguesas, debido también a las numerosas fuentes históricas que utiliza, procedentes de varias partes del mundo conocido.

João de Barros acompaña al lector a través de la aventura de descubrimiento de los primeros navegantes que se acercaron a las costas del norte de África, para seguir por el Atlántico, bajando por la costa occidental del continente, hasta llegar a Calicut y, por errores de cálculo o quizás por corrientes oceánicas inesperadas, hasta las costas de lo que se denominó Santa Cruz y, posteriormente, Brasil. Es fácil imaginar el impacto de sus páginas en un público ávido de aventuras y viajes, ya no librescos como podía suceder en la Edad Media –a excepción del itinerario de Marco Polo-, sino reales y llenos de peligros y de éxitos, de personajes heroicos y de figuras de reyes exóticos plegándose ante la autoridad y la superioridad de los portugueses.

Camões utilizó la obra de Barros, de amplio respiro épico, como fuente histórica para confeccionar las estrofas y los cantos en los que recorre el pasado de Portugal para establecer las bases de la grandeza de la época de las grandes navegaciones. Las referencias a episodios específicos de las Décadas son continuas en Os Lusíadas: II: 49, II: 52, III: 25, etc.

Manuel de Faria y Sousa, del que exponemos en esta ocasión dos obras, autor de una versión comentada de Os Lusíadas, que le originó numerosos problemas con el Santo Oficio de Lisboa, y autor de una Asia portuguesa en tres tomos, publicada póstumamente a partir de 1666, se considera heredero de João de Barros, al que admira profundamente, al igual que siente un gran respeto por Camões, a quien califica como un auténtico erudito.

 

 

245.jpg
  1. João de Barros

Década primeira

Lisboa, Jorge Rodriguez, à custa de António Gonçalvez, 1628

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: 245

 

Otros testimonios:

Cambridge (Harvard University), Houghton Library: DS411.7.B275 1628; DS411.7.B275 1628 a.

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: UCFCT Matemática.

Copenhague, Det Kongelige Bibliotek: As., 1789 fol. 20261-64.

Lisboa, Biblioteca Nacional: RES.1396 V; RES. 1389 V; RES. 1395 V; RES. 4157 V; RES. 1393 V; RES. 4156 V; RES. 1392 V; H.G. 25650 V; H.G. 25649 V; RES. 1387 V; RES. 4158 V; RES. 1397 V; RES. 1388V.

Londres, British Library: 582.i.9-11; C.79.c.10; 148.e.11-13.

Madrid, Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla: FG 2941.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/15477-R/15479; Afr./14908-10; R/36414; R/16157-R/16159; R/36384.

Madrid, Biblioteca del Palacio Real: VII-2412; VII-2412 v.1.

Munich, Bayerische Staatsbibliothek: ESlg/2 H.as. 32-1/3.

Nueva York, New York Public Library: *KB+ 1628.

Oxford, Queen’s College Library: Upper Lib 27.D.13; Upper Lib 27.D.14; Upper Lib 27.D.12.

Oxford, Bodleian Library: Arch. SIGMA 73; HH 72, 73 Art.

París, Bibliothèque Nationale de France: RES FOL-OY-72 (A, ALPHA,1); RES FOL-OY-72 (A, ALPHA, 2).

Ponta Delgada, Biblioteca Pública e Arquivo Distrital: JC/A AR.5 C/75-76 (BPARPD) – 2619.

Porto, Biblioteca Pública Municipal: RES-XVII-b-218.

Roma, Biblioteca Apostolica Vaticana: Stamp. Barb. S.II.28-31; R.I.III.280.

Roma, Biblioteca Casanatense: X.XI.51.52.53.

Salamanca, Biblioteca Universitaria: BG/32232 vol. 1; BG/32233 vol. 2; BG/32234 vol. 3.

Sevilla, Archivo de Indias: R-572.

Viena, Österreichische Nationalbibliothek: 65.R.15; 65.R.19.

Washington, Library of Congress: (Jefferson LJ239) DS411.7; B275 1628.

 

 

El ejemplar expuesto de la Primera Década de Ásia es de 1628, más de un siglo después de su primera publicación en 1522. En él, João de Barros repasa los hechos más importantes de las aventuras marítimas de los portugueses a lo largo de la segunda mitad del siglo XV y los primeros años del XVI. El libro está dedicado al rey D. João III, y promete describir «os feitos que os Portugueses fizeram no descobrimento e conquista dos mares e terras do Oriente».

La historia de los primeros impulsos del infante D. Henrique de recorrer la costa africana desde Ceuta hacia el sur, estableciendo contactos con las poblaciones y los reinos de Guinea, Benín y Congo, deja sitio, a partir del Libro IV, a un D. Manuel, recientemente coronado rey de Portugal, que le encarga a Vasco da Gama el descubrimiento de una ruta marítima hacia la India.

La partida de Gama y de su flota desde Lisboa, en el capítulo II del Libro IV, sirvió de base a Camões, al igual que la obra en su práctica totalidad, para recrear literariamente ese momento en el canto IV de su poema épico, en el que, sin embargo, encontramos un lirismo y un pathos inexistentes en la historia de Barros, además de la presencia del episodio del Viejo del Restelo, que Camões inserta a modo de inolvidable advertencia a los navegantes portugueses que se preparaban para establecer contactos con pueblos desconocidos y lejanos.

João de Barros describe las aventuras de Vasco da Gama en Mozambique, Mombasa, Melinde y Calicut, siendo un referente para Camões; pero la primera Década no se detiene en esas latitudes, y amplía su relato hasta contar el descubrimiento casual de un nuevo territorio, inicialmente denominado Santa Cruz y luego rebautizado como Brasil, por parte de Pedro Álvares Cabral, quien había partido de Lisboa por orden del rey D. Manuel con una gran armada en dirección a la India. El volumen se cierra con el descubrimiento de las Maldivas y de Ceilán, en los primeros años del siglo XVI. 

 

4-8471.1.jpg
  1. Fernão Lopes de Castanheda

Ho livro primeiro-octavo dos dez da História do descubrimento e conquista da Índia pelos portugueses

Coimbra, por João de Barreira e João Álvarez, 1552-1561

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: 4-8471

 

Otros testimonios:

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: V.T. 18 9 3.

Lisboa, Biblioteca Nacional: RES.420 V; RES. 2105 V; RES. 424//2 V; RES.424//1 V; RES. 427//2 V; F. 5752; F.R.313; RES. 425//1 V.

Londres, British Library: C.33.m.5.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/15069 V.1; R/15070 V. 2; R/15071 V. 3; R/15072 V. 4.

Nueva York, New York Public Library: OCLC:42400766.

Roma, Biblioteca Apostolica Vaticana: BAV MAG STAMPATI Stamp.Ross.3685-3690; BAV MAG STAMPATI Stamp. Barb. S.III.42-43.

Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: 4-8472

Viena, Österreichische Nationalbibliothek: 65.R.21 PS.

 

 

Fernão Lopes de Castanheda (¿? – 1559), «bedel da faculdade das artes da Universidade de Coimbra», es autor de una de las principales fuentes históricas de Camões, la Historia del descubrimiento y conquista de la India, publicada en ocho libros entre 1551 y 1561 (el último volumen es póstumo). Cabe destacar que los libros IX y X nunca se imprimieron. Los ejemplares expuestos reúnen los libros impresos, divididos en dos volúmenes, y en la última página de los libros Tercero y Sexto aparece la firma autógrafa del autor. El libro II presenta, además, una serie de imágenes que ilustran los hechos narrados, a diferencia de los otros libros, que solo recogen el texto. 

Lopes de Castanheda vivió de primera mano la experiencia del viaje a las Indias, residió en Goa y volvió a Portugal en 1538. En su narración relata acontecimientos de los que fue testigo o que escuchó de la boca de testigos de los mismos, dignos de la máxima credibilidad; su estilo, por lo tanto, es directo y no siempre muy cuidado, aunque los críticos resaltan la inmediatez de sus crónicas.

Manuel de Faria y Sousa, del que exponemos un volumen relacionado con sus comentarios a Os Lusíadas, reconoce la gran influencia que esta historia de Fernão Lopes de Castanheda ejerció en su obra Ásia Portuguesa, en cuyo tomo primero se inserta en la relación de historias que le han servido de fuente principal, con el siguiente comentario: «solo para escribirlos con toda verdad passó a la India a examinarla en los mismos teatros de los sucessos: no tiene estilo, ni Geografía, però muchas particularidades curiosas aunque prolixas».

Camões se nutre de los escritos de Castanheda (menos heroicos que los de Barros) para construir algunos episodios del poema épico, como en II: 27, II: 49 y II: 52, todos ellos dedicados a momentos especialmente difíciles de la aproximación de los portugueses a las poblaciones locales de la costa oriental africana o de la India, o dedicados a la figura de Duarte Pacheco Pereira, valeroso combatiente en la guerra en apoyo al sultán de Cochim.  Llama la atención en particular el episodio en el que los portugueses se ven sorprendidos por un maremoto mientras navegan; Gama entiende el temor de su tripulación y consigue hacerles creer que se trata de un temblor del mar provocado por el miedo que la flota lusa impone a las aguas del Índico: «Vereis este, que agora, pressuroso,/ Por tantos medos o Indo vai buscando,/ Tremer dele Neptuno, de medroso,/ Sem vento suas águas encrespando./ Oh! Caso nunca visto e milagroso,/ Que trema e ferva o mar, em calma estando!/ Oh! Gente forte e de altos pensamentos,/ Que também dela hão medo os Elementos!» (II: 47; cfr. Lopes de Castanheda, VI: 71).

 

 

Res.369.jpg
  1. Vicente Roca

Hystoria en la qual se trata de la origen y guerras que han tenido los turcos, desde su comienço hasta nuestros tiempos, con muy notables successos que en diversas gentes y nasciones les han acontescido y de las costumbres y vida dellos

Valencia, s.n., 1556 (1555)

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: SL/3116 y Res. 369

 

Otros testimonios:

Barcelona, Biblioteca de Catalunya: 1-VI-23.

Chicago, Newberry Library: spcl F 59.752.

Edimburgo, National Library of Scotland: G.6.a.4.

Lisboa, Biblioteca Nacional: RES 3824 V; RES 3825V.

Londres, British Library: 581.h.8; G.6386.

Madrid, Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla: FLL Inv. 4476.

Madrid, Biblioteca Nacional: XX (4862234.1); R/11317; R/14077; R/14809; R/2028; R/567.

México, Biblioteca Nacional: 956.1 ROC.h.

Munich, Bayerische Staatsbibliothek: 2 Turc.39 o.

Valencia, Biblioteca Histórica de la Universidad: R-1/296(1); R-3/122; R-3/121; R-1/169.

Viena, Österreichische Nationalbibliothek: 31.Aa.87 PS.

 

 

Se trata, según Fernando Fernández Lanza, de «la primera y única edición de uno de los textos más tempranos, instruidos y voluminosos editados en España acerca de los Turcos Otomanos». Es precisamente para evitar los territorios controlados por el imperio otomano en el camino hacia las Indias que los portugueses, por mandato del rey D. Manuel, emprenden la aventura de circunnavegación del continente africano, objeto del relato de Luís de Camões.

La Historia de los Turcos de Vicente Roca se divide en tres libros, y en ellos su autor construye un relato muy interesante acerca de los turcos, su procedencia, su religión, sus principales figuras históricas, las razones que explican su hegemonía política y militar, y sus usos y costumbres. A estos últimos les dedica varios capítulos, incidiendo en los detalles más curiosos o exóticos para el lector europeo de la época.

Asimismo, como en otras obras de las mismas características, se detiene a explicar cómo los pobres cristianos cautivos son vendidos como mano de obra, lo que aumenta el pathos de ese capítulo (III: XIII). Se relatan, además, las hazañas de los varios monarcas europeos que se lanzaron a la conquista de la ciudad santa de Jerusalén, en seis sucesivas cruzadas, entrando por lo tanto en conflicto con el poderío otomano.

El ejemplar Res. 369 de esta obra tiene la portada ilustrada con un escudo nobiliario, y en su interior se encuentran unas notas manuscritas. Roca dedica su Historia a Carlos de Borja, Duque de Gandía y Marqués de Lombay. La edición podría deberse a Juan Navarro, impresor en Valencia entre 1532 y 1583, periodo en el cual se le atribuyen varias decenas de obras (a él o a sus sucesores).

 

1-3324.jpg
  1. Luis de Mármol Carvajal

Primera parte de la descripción general de Áffrica

Granada, en casa de Rene Rabut, 1573

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: 19915 

 

Otros testimonios:

Barcelona, Biblioteca de Catalunya: Res. 138-40; R(9)-4-15.

Bilbao, Biblioteca Foral de Bizkaia: R-334 (1).

Cambridge (Harvard University): Houghton Library: Afr 605.73.

Copenhague, Det Kongelige Bibliotek: Afr., 32 fol.

Edimburgo, National Library of Scotland: G.6.a.10.

Granada, Biblioteca Central de la Universidad: A-32-6.

Lisboa, Biblioteca Nacional: RES 44000 V; HG 42681 A; HG 43647 A; HG 43646 A; HG 42680 A; RES 41068 V; RES 41882 V.

Londres, British Library: 147.f.10.11; G.6407 (1,2); 10097.l.29(1,2).

Madrid, Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla: FLL Res.1108 T.1, ej.1; FG 2794 T.1; FLL 12586 T.1, ej.3; FLL 30083 T.1, ej.2.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/12090; R/15440; R/15789; R/16629; R/2993; R/2993-5; R/3002.

Munich, Bayerische Staatsbibliothek: 2H.afr. 327.

Nueva York, New York Public Library: OCLC: 42654340.

Oxford, Bodleian Library: Arch. SIGMA 40,41.

París, Bibliothèque Nationale de France: RES FOL-03-5 (1); RES FOL-03-5 (2).

Santiago, Biblioteca Nacional de Chile: OCLC:55245835.

Vancouver, University of British Columbia: DT7.M3.

Viena, Österreichische Nationalbibliothek: 65.Q.10 PS.

 

 

 En la segunda mitad del siglo XVI, en España y Portugal se desarrolla una prosa histórica muy cuidada, en la que los cronistas se esmeran en proporcionar todo tipo de detalles, no solo relacionados con anteriores obras del género, sino enfocados a una mayor y mejor comprensión de los escenarios geográficos en los que se dan los acontecimientos (y los descubrimientos) relatados. Es este el caso de Luis de Mármol Carvajal, autor de esta obra y de la más conocida Historia de la rebelión y castigo de los moriscos de Granada (Málaga, 1600), una ampliación de la Historia de la guerra de Granada, de Diego Hurtado de Mendoza.

El estilo de Mármol Carvajal es personal, incluso popular, quizás debido a su propia experiencia como cautivo durante casi ocho años en el Magreb tras ser capturado durante la campaña africana del rey Carlos V. En la Primera parte de la descripción general de África, con todos los sucessos de guerras que a avido entre los infieles, y el pueblo Christiano, y entre ellos mesmos desde que Mahoma invento su secta, hasta el año del Señor mil y quinientos y setenta y uno (el segundo libro de esta obra está fechado en 1572), dedicada al rey Felipe II y publicada en 1573, el autor describe las provincias africanas y explica los episodios más relevantes de su historia, de la etimología de sus topónimos, así como las costumbres de sus pueblos, deteniéndose en la influencia de la cultura árabe e islámica en ellos.

Al describir el continente africano, no puede evitar detenerse en las primeras expediciones europeas a lo largo de su costa occidental, y el capítulo XXXVI del primer libro está dedicado a los navegantes portugueses y a la importancia de la figura del infante D. Henrique para impulsar esa misión de descubrimiento y de reconocimiento del terreno. La aparición de numerosas obras de este tipo en la península Ibérica de aquellos años atestigua el enorme interés del público por unos relatos no excesivamente extensos, ágiles, que les trasladaban a otras latitudes y les hacían partícipes de una aventura colectiva sin precedentes para la civilización europea. Prueba de ello son las anotaciones al margen de este libro, pequeños resúmenes o epígrafes que permiten saber en todo momento cuáles son las informaciones más relevantes del texto y que, por ende, consienten llevar una lectura eficaz y nada tediosa.

4-25088.jpg
  1. Diego de Torres

Relación del origen y sucesso de los xarifes y del estado de los reinos de Marruecos, Fez, Tarudate, y los demás, que tienen usurpados

Sevilla, Francisco Pérez, 1586

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: 4-25088

 

Otros testimonios:

A Coruña, Biblioteca Fundación Pedro Sánchez Bahamonde: S3F;4-9; 240.

Barcelona, Biblioteca General de la Universidad: B-28/5/9.

Cambridge (Harvard University), Houghton Library: *SC5 T6373 586r.

Copenhague, Det Kongelige Bibliotek: Afr., 837 oktav.

Edimburgo, National Library of Scotland: G.6.d.20.

Lisboa, Ajuda: 53-VI-7.

Lisboa, Biblioteca Nacional: RES 4223 V.

Londres, British Library: 583.c.4.

Madrid, Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla: FG 2812; FLL 34020.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/1769; R/8567; R/10908.

Munich, Bayerische Staatsbibliothek: 4 H.afr.895.

París, Bibliothèque Nationale de France: 4-O3J-41 (A); 4-O3J-41.

Roma, Biblioteca Apostolica Vaticana: BAV CAT.

Viena, Österreichische Nationalbibliothek: BE.Q.27 PS.

 

 

Diego de Torres (1526?-1579) escribió esta importante obra, dedicada al rey Felipe II, y de cuyas licencias de impresión se ocupó su viuda, doña Isabel de Quijada, interpelando directamente al monarca. En el prefacio se encuentra, de hecho, el permiso del rey para disponer de la impresión, firmado en su nombre por Antonio de Erasso.

La Relación del origen y sucesso de los xarifes, y del estado de los Reinos de Marruecos, Fez, Tarudate, y los demás, que tienen usurpados es un relato basado en la experiencia personal de Torres, quien permaneció en tierras magrebíes durante diez años al servicio del rey D. João III, en «el servicio de los rescates» (de los cristianos cautivos), como escribe la viuda en el prólogo. La intención del autor era dedicarle estos trabajos al joven rey D. Sebastião, en cuyos preparativos para conquistar Marruecos parece haber estado vinculado el propio Torres, por cuenta de la corona española. Pero una vez fallecido tanto D. Sebastião – en el desastre de Alcazarquivir - como Diego Torres, su viuda solicita la venia del rey español, que para 1586 ya había asumido plenos poderes también sobre la corona de Portugal.

El relato proporciona una amplia descripción física de los territorios del norte de África que el autor conocía bien, una relación de los principales hechos históricos que explican la conquista del poder de los xarifes, los usos y costumbres de esos pueblos y algunos detalles de su organización económica, además de unas constantes referencias al cometido de Torres de rescatador de prisioneros cristianos. Al igual que Luis de Mármol Carvajal, Diego de Torres realiza una labor ingente de información de primera mano sobre unos territorios especialmente complejos desde la óptica europea, tanto por su proximidad geográfica como por los conflictos que se generaban entre uno y otro lado del Mediterráneo desde el siglo anterior.

En el ejemplar que se expone se encuentran anotaciones al margen, impresas, que resumen el contenido de los párrafos, además de manchas y desperfectos que impiden la lectura de algunos renglones. 

 

4-8056.1.jpg
  1. Antonio de Sosa (Atribuido a Diego de Haedo)

Topographia e historia general de Argel, repartida en cinco tratados, do se veran casos estraños, muertes espantosas y tormentos exquisitos, que conviene se entiendan en la Christiandad, con mucha doctrina y elegancia curiosa

Valladolid, por Diego Fernández de Córdova y Oviedo, impressor de libros, a costa de Antonio Coello, mercader de libros, 1612

 

Ejemplar expuesto:

Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha: 4-8057

 

Otros testimonios:

Évora, Biblioteca Pública: Reservados 672.

Lisboa, Biblioteca Nacional: H.G. 2621 A.

Londres, British Library: G.6387; 581.i.21.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/30773; R/3439; R/11762; U/6099; R/21310; R/15074.

Nueva York, Hispanic Society of America: (DT299.A5) (H2 1612).

París, Bibliothèque Sainte Geneviève: delta 633.

Roma, Biblioteca Apostolica Vaticana: Stamp.Barb.S.III.13.

Santander, Biblioteca de Menéndez y Pelayo: 64.

Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha: 4-8056.

 

 

En un reciente trabajo del profesor Aurelio Vargas Díaz-Toledo, sacó a la luz un papel manuscrito conservado en la British Library de Londres que adjudicaba definitivamente la autoría de la Topographia e historia general de Argel al portugués Antonio de Sosa, en lugar de a Diego de Haedo. Es verdad que esta cuestión había quedado zanjada hace unas décadas gracias a la gran labor de investigadoras como María Antonia Garcés. Sin embargo, no es menos cierto que se echaba en falta un documento que ayudara a probar algunos elementos en la elaboración del texto más allá de los que había podido suministrar la propia experiencia vital de Sosa. Un manuscrito cuya comparación con la Topographia aportaba datos fehacientes de que solo Antonio de Sosa podía esconderse tras la redacción de la mayor parte de la obra que aquí exponemos.

Portugués de nacimiento, las primeras referencias más o menos seguras de Antonio de Sosa las encontramos en 1571, cuando firmó como «teólogo» una petición dirigida a la Cámara de Castilla con el fin de ser naturalizado ciudadano de Castilla, sin que sepamos muy bien las causas que le indujeron a ello. Además de experto en teología, firmaba también como «Doctor Sosa», lo que nos indica su condición de doctor in utroque iuris, es decir, en derecho canónico y civil. Tres años más tarde le encontramos en el entorno de D. Juan Orozco de Arce, inquisidor en la ciudad de Palermo y obispo, primero en Siracusa, y después en Catania desde 1574 hasta su muerte dos años después. Gracias a él ocupó el cargo de vicario en un primer momento en Siracusa y después en Catania. Tras el fallecimiento de su protector el 28 de marzo de 1576, Sosa solicitó a Felipe II ser deán de la catedral de Agrigento y con este fin adjuntó una carta de recomendación del Duque de Terranova, presidente del reino de Sicilia, en la que este elogiaba sus estudios, así como sus cualidades personales. El monarca accedió a ello y le nombró tal el 26 de octubre de 1576. Al año siguiente, el primero de abril de 1577, cuando se disponía a tomar posesión de su nuevo cargo acompañado de su hermana viuda, un sobrino de corta edad y tres criados, la galera San Pablo de la Orden de San Juan de Malta en que se habían embarcado en Barcelona con rumbo a La Valeta, cayó en manos de los corsarios argelinos muy cerca de la costa de Cerdeña, en la isla de S. Pedro. El capitán de la escuadra corsaria era Arnaut Mamí, el mismo que dos años atrás había capturado también a los hermanos Cervantes. En el reparto de los cautivos, al judío Mahamed le correspondió Antonio de Sosa.

Durante su cautiverio en Argel, Antonio de Sosa se convirtió en una figura muy destacada entre los cristianos, a pesar de la dureza de la prisión en que le había puesto su amo, quien no le dejaba casi ni salir al exterior. Ejemplos de las dificultades y penalidades que padeció allí las dejó diseminadas él mismo a lo largo de su obra, aunque es normal que enfatizara su falta de libertad y sus padecimientos con el fin de conseguir que le llegara la enorme suma de dinero que se pedía por él. Así, por ejemplo, en la División primera del Diálogo de la captividad en Argel nos cuenta a través de los ojos de su interlocutor, el también portugués Antonio Gonçalves de Torres, el mal olor de su mazmorra, su continua humedad, su estrechez y la crueldad de su amo, el alcaide Mahamet, para con él. El miserable estado en que se encontraba Sosa dará pie después a que ambos interlocutores den inicio a un intercambio de pareceres muy jugoso sobre el estado del cautiverio, la falta de libertad y los orígenes de la esclavitud en la historia de la humanidad.

Una vez escapado en el verano de 1581 de la dura prisión en que le tenía su amo, se estableció en Madrid, pero de allí se marchó a Italia porque se le acusaba de apostasía por haber abandonado la orden agustina y sus votos de castidad y celibato sin haber pedido una dispensa papal y haciéndose pasar desde entonces por un sacerdote y teólogo. Al mismo tiempo, se revelaba que su supuesta hermana era, en realidad, su amante, y que su sobrino no era otro sino su propio hijo.

Establecido en tierras sicilianas hasta su muerte en 1587, Antonio de Sosa debió coincidir en Agrigento durante, al menos, dos años con Diego de Haedo (-5/7/1608), antiguo inquisidor de Valencia, Zaragoza y Sicilia, y desde octubre de 1584 nuevo obispo de Agrigento, aunque no tomaría posesión de su cargo hasta el 31 de marzo de 1585. Y a juzgar por algunos documentos de la época, ambos se conocieron y colaboraron juntos en el quehacer diario de la catedral. Un dato este importante porque ayuda a comprender la historia editorial de la Topographia e Historia General de Argel, cuya autoría ha dado tanto que hablar a los estudiosos desde que fuera publicada en Valladolid (Diego Fernández de Córdoba y Oviedo, a costa del mercader de libros Antonio Coello), en 1612, bajo el nombre de Diego de Haedo. El origen de esta falsa atribución vino, no obstante, de la mano de otro homónimo, sobrino del anterior, que fue quien se encargó de llevar a la imprenta dicha obra y en cuya carta-dedicatoria, con fecha de 25 de diciembre de 1605, la atribuyó a su tío. No obstante, ninguno de los dos Haedos fue el autor original de este libro, como hemos visto anteriormente.

En lo que se refiere a la obra en sí, a juzgar por los tiempos transcurridos entre los distintos textos preliminares, el proceso de edición tuvo que ser bastante complejo. La licencia del superior del general de San Benito, el maestro Fr. Antonio Cornejo, data del 6 de octubre de 1604, en San Benito el Real de Valladolid; la carta-dedicatoria está fechada en Frómista el día de Navidad de 1605; casi tres años después llegó de Madrid la Aprobación de Antonio de Herrera, en concreto el 18 de octubre de 1608; por su parte, la licencia del rey con una duración de diez años aparece firmada en el Pardo el 18 de febrero de 1610; mientras que la fe de erratas y la tasa de Miguel de Ondarça Zavala pertenecen al 3 de junio y al 19 de octubre, respectivamente. Por lo tanto, desde que se entregó el original a la imprenta, hacia la segunda mitad del año 1604, hasta que salió a la luz en 1612, en los talleres pucelanos de Diego Fernández de Córdoba y Oviedo, a costa del mercader de libros Antonio Coello, transcurrieron alrededor de ocho años. Unos tiempos nada habituales que nos hablan de la complejidad y vicisitudes que debió afrontar el sobrino Haedo para conseguir su objetivo, tal vez porque a la hora de su salida al mercado ofrecía una historia de un lugar y de unas circunstancias de finales del XVI que nada tenían que ver con las de primeros del XVII.

En cuanto a su impresión, gracias a una comparación de algunos pocos ejemplares de la edición de 1612, es posible afirmar que existen dos estados diferentes de la misma edición con variantes tipográficas en las hojas con signatura A1 y A2 y con una diferente viñeta con escudo y dos putti en lugar de dos águilas y cornucopias. De esta obra existe un centenar de ejemplares y la Biblioteca de Castilla-La Mancha conserva uno de cada uno de los dos estados.

 

22629.1.jpg
  1. Jerónimo Gracián de la Madre de Dios

Obras del P. Maestro F. Geronimo Gracian de la Madre de Dios, de la Orden de N. Señora del Carmen

Madrid, por la viuda de Alonso Martín, 1616

 

Ejemplar expuesto:

Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha: 22629

 

Otros testimonios:

Barcelona, Universitat de Barcelona, Biblioteca General: XVII-4735.

Londres, British Library: 3705.ee.4.

Madrid, Real Academia Española de la Lengua: 17-A-92.

Madrid, Biblioteca Nacional:R/27323.

París, Bibliothèque Nationale: D-828.

Rio de Janeiro, Biblioteca Nacional: 143, 2, 11.

Roma, Biblioteca Apostolica Vaticana: Stamp.Barb.V.X.72.

Toledo, Bilioteca de Castilla-La Mancha: 138; 7103.

 

 

Jerónimo Gracián de la Madre de Dios (1545-1614) era hijo de una ilustre familia de la corte, de Diego Gracián de Alderete, antiguo secretario de Carlos V y Felipe II, y de Juana, hija, a su vez, de Juan Flaxbinder de Danzig, embajador del rey de Polonia Segismundo I en la corte española. Era hermano, por tanto, de Lucas Gracián Dantisco, y nieto del humanista Juan Dantisco. Vivió a camino entre Valladolid, su ciudad natal, Toledo, Madrid y Alcalá de Henares, siendo en esta última ciudad donde estudió Teología. Y si no llegó a convertirse en doctor en esta disciplina fue porque justo antes de terminar decidió ingresar en la Orden del Carmen de Santa Teresa de Jesús, en abril de 1572, de quien sería más tarde su confesor.

            Una vez nombrado vicario provincial de todos los carmelitas, calzados y descalzos, emprendió la tarea de llevar a cabo la reforma que la santa había emprendido, afianzando su organización y extendiendo su presencia fuera de España. Elegido en 1585 vicario provincial de Portugal, el padre Nicolás Doria empezó a discutir su figura por su modo tan laxo de gobernar. Esto hizo que se crearan dos bandos que dio como resultado la expulsión de Gracián, en 1592, de la Orden después de una campaña contra él de difamaciones, calumnias e infamias. A pesar de sus intentos de demandar justicia en Roma, el papa Clemente VIII confirmó su sentencia de expulsión y a no ser admitido ni en la Observancia ni en la Descalcez carmelitana.

En uno de sus viajes por el Mediterráneo a la búsqueda de apoyos a su causa, cayó en poder de los turcos otomanos a la altura del golfo de Gaeta el 11 de octubre de 1593. Fue llevado a Túnez, donde destacó por ayudar espiritualmente a sus compañeros de desventura durante los cerca de dos años que estuvo privado de libertad. Allí el platero portugués Diego Rodríguez le prestó cuatrocientos escudos de oro para pagar su rescate, una noticia que viene confirmada por un manuscrito del Archivo Histórico Nacional, en donde se recoge un listado de cautivos cristianos liberados por Gracián con el dinero que le había entregado Diego, así como otros renegados cristianos.

Una vez liberado, se asentó en la ciudad eterna por un período de cinco años y trató de que se le readmitiera en la Orden, logrando que el papa Clemente VIII publicara un breve que le rehabilitaba a la Orden de los carmelitas descalzos, pero los superiores de España se opusieron enérgicamente. Desde entonces, nombrado teólogo del cardenal Deza, ejerció el apostolado en distintas ciudades italianas y predicó el Jubileo de 1600 durante cerca de un año en Marruecos. Más tarde, se marchó a Flandes, donde se dedicó a sacar a la luz algunos de sus libros. En Bruselas escribió su célebre Tratado de la redempcion de captivos (Bruselas, Juan Momarte, 1609), y más tarde, también en clave autobiográfica, pero esta vez en forma de diálogos, la Peregrinación de Anastasio: diálogo de las persecuciones, trabajos, tribulaciones y cruces que ha padecido el Padre Fray Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, que se remonta desde el fallecimiento de santa Teresa en 1582 hasta 1609. En esta última obra dedicó varios capítulos a contar su experiencia durante el cautiverio, haciendo alusión al episodio del préstamo de los cuatrocientos escudos. Una de las últimas misiones de su vida antes de morir consistió en contribuir activamente a la beatificación de la madre Teresa de Jesús por parte del papa Pablo V el 24 de abril de 1614.

El conjunto de su obra se publicó de manera póstuma en el libro que se expone aquí, salido de la imprenta de la viuda de Alonso Martín en 1616 y de la que se conservan alrededor de setenta ejemplares en todo el mundo.

 

24704.jpg
  1. Girolamo Franchi di Conestaggio (traductor: Luis de Bavia)

Historia de la unión del reyno de Portugal a la Corona de Castilla

Barcelona, Sebastián de Cormellas, al Call, vendense en la mesma Emprenta, 1610

 

Ejemplar expuesto:

Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha: 24704

 

Otros testimonios:

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: S.P.-Ab-2-19; R-26-3. 

Granada, Universidad de Granada, Biblioteca Central: A-4-56.

Lisboa, Biblioteca Nacional: RES. 921P; RES. 4943P; H. G. 5461P.

Madrid, Biblioteca Nacional: 2/29595; 3/499; R/24996; 2/62288; 2/25611; 7/16298; 3/68070(1); 1/56906.

Madrid, Biblioteca Francisco Zabálburu: 23-33.

Madrid, Fundación Lázaro Galdiano: Inv. 6642.

Mafra, Palacio Nacional: Est. 35.

Cambridge, Houghton Library, Harvard University: *IC6 C7584 Ek610b.

París, Bibliothèque National de France: 4-OR-76.

Rio de Janeiro, Biblioteca Nacional: 163, 3, 9.

Roma, Biblioteca Apostolica Vaticana: Stamp.Barb.S.VII.68.

Roma, Biblioteca Casanatense: V.XII.27.

Venecia, Biblioteca Nazionale Marciana: C 211C 064. 

 

 

Girolamo Franchi di Conestaggio (1530- ca. 1616) fue un mercador genovés con negocios en Amberes que destacó también por su refinada cultura y escribió algunas obras de especial relevancia. Perteneciente a la nobleza de la República de Génova, Conestaggio formó parte de la Accademia dei Confusi, liderada por Stefano Ambrogio Schiappalaria, donde empezó a desarrollar su actividad poética bajo el seudónimo de «Attonito», tal y como se recoge en sus Rime publicadas de manera póstuma.

            Aunque no se sabe a ciencia cierta, Conestaggio se estableció comercialmente en la ciudad de Lisboa hacia 1576, es decir, después de la masacre de Amberes por parte del ejército de la Monarquía Hispánica. Allí permaneció hasta 1580 y mantuvo relaciones políticas con personalidades de la talla del conde de Portalegre, D. Juan de Silva, toledano de ilustre abolengo y embajador del rey de España en Portugal, o el propio rey D. Sebastião, lo que le permitió obtener informaciones de primera mano para la elaboración de uno de sus libros más controvertidos, Dell´unione del regno di Portogallo alla corona di Castiglia (Génova, Girolamo Bartoli, 1585). En esta obra Conestaggio vertía una crítica abierta hacia los portugueses, especialmente a la nobleza, causante, según él, del desastre de la batalla de Alcazarquivir el 4 de agosto de 1578, cuando las tropas del monarca portugués y las de su aliado, el emir Mulei Muhammad, sucumbieron ante un ejército liderado por el sultán de Marruecos Abd al-Malik I («Mulei Maluco» en las crónicas portuguesas). De este modo, teniendo como ejemplo lo sucedido en Portugal, pretendía advertir a su patria, Génova, de que debía estar alerta para que no le sucediese lo mismo frente a las ansias imperialistas de la Monarquía Hispánica. Por este motivo la obra iba dedicada originalmente al Dux, así como a la clase dirigente de la república genovesa.

            Esta obra, que también defendía la legitimidad de Felipe II a la corona portuguesa, dio lugar a un debate muy encendido entre los cronistas portugueses de su época, que la consideraron falsa y llena de mentiras en lo que se refiere a la anexión española de Portugal, así como a los causantes de la misma. Por ello, historiadores que participaron en la batalla e incluso fueron hechos cautivos y volvieron para contarlo, criticaron abiertamente a Conestaggio por haber faltado a la verdad. Tal fue el caso de Jerónimo de Mendonça, quien, en su Jornada de África (Lisboa, Pedro Craesbeeck, 1607), vertía numerosas calumnias personales hacia el genovés y le calificaba de desleal y enemigo de los portugueses, de ahí que tratase de prohibir la difusión de su libro.

            Sin embargo, esta agria polémica en torno a la obra y al autor, al que consideraban un traidor, no impidió que se difundiera a lo largo y ancho de la geografía europea: en Italia se publicaron otras cinco ediciones (Génova, 1589; Venecia, 1592; Milán, 1616; Venecia y Verona, 1642; Florencia, 1642); en Francia salieron de sus imprentas hasta seis ediciones en traducción francesa (Besançon, 1596; Arras, 1600; Besançon, 1601; Arras, 1613; Paris, 1660 y 1680); en Alemania se tradujo en 1598 (Munich); en Inglaterra se publicó en inglés (Londres, 1600); mientras que en latín salió dos veces al mercado en la ciudad de Frankfurt (1602 y 1603); por su parte, en castellano, además de la presente traducción de Luis de Bavia publicada en 1610 en la ciudad condal, hubo otras ocho traducciones anónimas o de autor reconocido que tuvieron una difusión exclusivamente manuscrita.

            Solo fue a partir de 1614, fecha de la publicación de su otra obra historiográfica Delle guerre della Germania Inferiore (Venecia, 1614), en donde hacía una valoración negativa de la política del rey católico y una positiva del rebelde Guillermo de Orange, cuando sufrió los ataques tanto de los historiadores españoles como de la Inquisición, que decidió incluirlo en el famoso Índice, acusado de ofrecer una visión parcial de la revolución de los Países Bajos.

 

Ms.247.jpg
  1. 17. Joan de Alarcón

El rey de Portugal finjido

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: ms. 247

(Único ejemplar conocido)

 

 

Este volumen es un caso singular en la amplia tradición literaria y artística que nace como consecuencia de la muerte del rey de Portugal, D. Sebastião, en 1578. Se trata de un amplio relato de cómo un buscador de fortunas suplantó la identidad del difunto rey en beneficio propio, con un desenlace digno de un folletín, es decir, terminando con la condena y el ahorcamiento del estafador.

Al principio de la obra, de hecho, y a modo de advertencia a los lectores, se encuentran las fechas de nacimiento y defunción del auténtico rey D. Sebastião, que desbaratan cualquier posible acto de credulidad ante el personaje que se hace pasar por él en 1594, despertando las sospechas en quienes asistían a su relato fraudulento.

  1. Sebastião es una figura absolutamente legendaria de la historia de Portugal, más por su muerte que por la gloria que haya podido alcanzar en su corta vida. A la edad de 24 años, siguiendo su fervor religioso y militar, emprendió una cruzada en tierras de Marruecos y pereció en la celebérrima batalla de Alcazarquivir, el 4 de agosto de 1578, junto a un número ingente de nobles portugueses que lo acompañaban.

Sin embargo, su cuerpo –supuestamente- nunca fue encontrado, lo que desde el principio alimentó la esperanza de quienes deseaban que regresase al país, en un momento especialmente delicado para la corona portuguesa, porque D. Sebastião había fallecido sin dejar descendencia. La causa más inmediata de su muerte fue la unificación dinástica de Castilla y Portugal bajo la Monarquía Hispánica de Felipe II, que terminó solo en 1640, con el establecimiento de una nueva dinastía propia lusa, la de los Bragança. D. Sebastião, apodado el Deseado, por su joven edad representaba para el país una esperanza en la época posterior a las glorias alcanzadas por el rey D. Manuel. Pero su muerte condenó a Portugal a varias décadas de dependencia política y militar de los Austrias, lo que derivó en una profunda crisis interna, de la que su figura estaba llamada a rescatar al país, surgiendo en medio de una manhã de nevoeiro.

Ríos de tinta han corrido sobre el Sebastianismo como mito nacional. Desde 1578 hasta hoy en día, decenas de filósofos, artistas y literatos han hecho revivir la figura del joven rey en sus obras; el propio Fernando Pessoa, en la primera mitad del siglo XX, teje una compleja red de referencias sebastianistas en sus escritos, tanto en los ensayísticos como en los poéticos y filosóficos.

Luís de Camões no es ajeno a la fascinación de algunos de sus contemporáneos por el jovencísimo rey, pero cabe destacar que todas las estrofas en las que le interpela como único garante de la moralidad y la dignidad de los portugueses en aquellos años están dedicadas a un rey aún vivo, y residente en la corte de Lisboa. La primera edición de Os Lusíadas es de 1572, seis años antes de la trágica muerte del monarca, y el poeta fallecerá siete y ocho años después de Alcazarquivir, sin retocar el poema de su vida. Encontramos numerosas referencias al joven rey en el poema épico: I:6-7, I: 16 y IX: 26-27. De hecho, cuenta la tradición que el poeta llegó a leer su obra delante del joven monarca.

En el canto décimo, estrofas 146-156, Camões dirige una auténtica plegaria a D. Sebastião, al que ruega para que comprenda, por un lado, cuán valerosos fueron los navegantes y los descubridores portugueses y, por otro, para que restituya, en el tiempo presente, el prestigio de otrora al país, presa de la corrupción moral y de la inconsistencia literaria. Este final de la epopeya se explica, además, por la intención de Camões de pedir abiertamente el favor del rey en Lisboa, una vez terminada su obra y una vez regresado él definitivamente desde tierras orientales en condiciones económicas ciertamente precarias, como observamos en estos versos en los que el poeta habla de sí mismo: «Para servir-vos, braços às armas feito;/ Para cantar-vos, mente às Musas dada;/ Só me falece ser a vós aceito,/ De quem virtude deve ser prezada.»

 

  Luís de Camões es para Portugal lo que Cervantes para España, Goethe para Alemania, Dante para Italia, Shakespeare para Inglaterra o Víctor Hugo para Francia. Se trata del mayor escritor de la literatura portuguesa junto a Fernando Pessoa y este año 2022 se conmemoran los 450 años de la publicación de su obra cumbre, Los Lusíadas (1572-2022).

   La época de Camões es la de la consolidación de la expansión portuguesa a lo largo del mundo, con un imperio que había empezado con la conquista de Ceuta, en 1415, y que no paraba de crecer desde que Vasco de Gama descubriera una nueva ruta marítima a la India, bordeando la costa africana a finales del siglo XV y dejando de lado los peligros de un Mediterráneo cada vez más hostil debido a la presencia asfixiante del imperio otomano. En juego estaba el dominio por el control de las especias, tan cotizadas en Europa a lo largo del siglo XVI. Madeira, Cabo Verde, Guinea-Bisau, Angola, Mozambique y decenas de colonias entre la India, China y Oceanía van a ir formando parte de uno de los imperios más poderosos del momento, creando una red de intercambio comercial que rivalizará con la Corona de Castilla, con quien mantendrá continuos conflictos, a pesar de que el Tratado de Tordesillas, firmado en 1494, había dejado más o menos clara la delimitación y la zona de influencia de ambas potencias.

   A ello se le unió también el descubrimiento de Brasil o la Tierra de la Vera Cruz por parte del portugues Pedro Álvares Cabral, de donde empezaron a traer recursos como azúcar, café, oro, piedras preciosas y el paul brasil o palo de Brasil, un tipo de madera muy valorada en las cortes europeas.

   Por lo tanto, en este primer apartado es posible recorrer algunos de los hitos más importantes de la historia de Portugal, así como las figuras que contribuyeron a fortalecer y engrandecer el país más occidental de Europa. Desde el condestable Nuno Álvares Pereira, vencedor en la batalla de Aljubarrota (1385) contra un ejército castellano, hasta el mito de Inés de Castro, que llegó a reinar después de muerta; desde los reinados de D. Joaõ de Barros o Fernão Lopes de Castanheda.

   De igual modo, se lleva a cabo una mirada hacia algunas de las obras más representativas en lo que se refiere a la situación del Mediterráneo durante el siglo XVI. Así, por ejemplo, los libros de Vicente Roca o de Luis del Mármol Carvajal sirven para ilustrar, por un lado, el origen del imperio turco, y, por otro, la situación geográfica y sociopolítica del norte de África. En esta misma línea se halla la magnífica relación que Diego de Torres escribe en torno al estado de Marruecos, lo que nos conduce a un texto como el de Girolamo Franchi Conestaggio, que trata sobre la derrota de Portugal en la batalla de Alcazarquibir, en 1578, frente a un ejército marroquí, y la pérdida de la independencia en favor de la Monarquía Hispánica de Felipe II. El tema del cautiverio, una constante tanto en la corona de Portugal como en la de la Monarquía Hispánica, está personalizado en los libros de Antonio de Sosa y Jerónimo Gracián de la Madre de Dios.

   Por último, conviene destacar el mito del sebastianismo y la ansiada vuelta del rey D. Sebastião, que no habría muerto en la batalla de Alcazarquibir, y que está representada por un manuscrito muy poco conocido por parte los especialistas en la materia.

El contexto histórico-cultural de Camões