Ediciones y traducciones de obras camonianas

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41. Luís de Camões

Rimas. Acrescentadas nesta terceyra impressão

Lisboa, Pedro Craesbeeck, à custa de Domingos Fernandez, mercador de libros, 1607

 

Ejemplar expuesto:

Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha: 1-1423(2)

 

Otros testimonios:

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: R-2-16.

Lisboa, Biblioteca Nacional: CAM. 16P; CAM. 1395P.

Lyon, Bibliothèque Municipale: 347245 CGA.

Madrid, Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla: FLL Res. 1060.

Madrid, Real Academia Española de la Lengua: RM-6766.

Nueva York, Hispanic Society of America: PQ 9196.A2 1607.

Roma, Biblioteca Casanatense: k.XVI.5.

Ponta Delgada, Biblioteca Pública e Arquivo Distrital: JC/A CAM.170 RES (BPARPD)- JC15231.

Sevilla, Biblioteca Capitular y Colombina: 31-5-41(1).

Viena, Österreichische Nationalbibliothek: 260742-B.Adl.

 

 

La lírica de Camões resume todos los ideales del Humanismo y del Renacimiento de la segunda mitad del siglo XVI, sin olvidar toda la tradición poética peninsular de la que imita estrofas y metros, entre ellas, la redondilla. Moviéndose no sólo entre la épica y la lírica sino también zambullido dentro del género dramático, de él se conservan multitud de sonetos, églogas, odas, sextinas, octavas, canciones y elegías, todos estos poemas insertos en los códigos petrarquistas y neoplatónicos que supo absorber, en su esencia, de la poesía de Juan Boscán y Garcilaso de la Vega. Recuérdese, por ejemplo, el hermoso soneto que dice de la siguiente manera:

 

Amor é um fogo que arde sem se ver;
É ferida que dói, e não se sente;
É um contentamento descontente;
É dor que desatina sem doer.

É um não querer mais que bem querer;
É um andar solitário entre a gente;
É nunca contentar-se e contente;
É um cuidar que ganha em se perder;

É querer estar preso por vontade;
É servir a quem vence, o vencedor;
É ter com quem nos mata, lealdade.

Mas como causar pode seu favor
Nos corações humanos amizade,
Se tão contrário a si é o mesmo Amor?

 

Varios son los temas de su poesía: la fugacidad de la felicidad, la saudade causada por la partida y alejamiento de la amada, y el sufrimiento por los desengaños del Amor. De su obra teatral han llegado hasta nosotros tres autos: Auto dos Enfatriões, Auto de El-Rei Seleuco y el Auto de Filodemo. Sin embargo, de toda su obra lírica y teatral sólo se imprimieron en vida del autor tres composiciones: una oda (Aquele único exemplo), un soneto (Vós, ó ninfas da gangética espessura), y la elegía (Depois que Magalhães teve tecida). El resto de su producción quedó disperso en diferentes cancioneros manuscritos como el Cancioneiro de Luís Franco Correia, con variantes que no se sabe si fueron de su propia cosecha o de mano ajena.

En cuanto al libro que aquí exponemos, se trata de la tercera edición de la recopilación de la obra lírica de Luís de Camões. La primera salió a la luz en 1595 (Lisboa, Manuel da Lira, a costa de Estévão Lopes, mercader de libros), mientras que la segunda lo hizo en 1598 (Lisboa, Pedro Craesbeeck). Esta se dirigió a la «ínclita Universidade de Coimbra», en lugar de a D. Gonçalo Coutinho, tal como había sucedido en las dos ediciones anteriores.

 

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42. Luís de Camões

Rimas. Primeira parte. Novamente acrescentadas e emendadas nesta impressão

S.l., s.n., s.a. [1621]

 

Ejemplar expuesto:

Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha: 24553

 

Otros testimonios:

Lisboa, Biblioteca Nacional: CAM. 35P; CAM. 36P.

Madrid, Real Palacio: XIV-276.

Nueva York, Hispanic Society of America: PQ 9196.A2 1621.

París, Bibliothèque Nationale de France: ???

Ponta Delgada, Biblioteca Pública e Arquivo Distrital: JC/A CAM.174 RES (BPARPD)- JC15234.

Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha: 1-1222.

Vila Viçosa, Museu-Biblioteca da Casa de Bragança: 671. 

 

 

Aunque no se ha conservado, este libro es probable que pertenezca a la edición de Lisboa, por António Álvares, a costa de Domingos Fernandez, mercader de libros, 1621.

El impresor António Álvares pertenece a una familia de impresores muy prestigiosa en Portugal, que trabajó en Lisboa durante los siglos XVI y XVII. El primer António Álvares (padre) documentado, de origen castellano, pudo tener vínculos familiares con los tipógrafos sevillanos Antón Álvarez y Cristóbal Álvarez. Tuvo su actividad en Lisboa entre 1583 y 1621. En 1597 trabajó en Alcobaça junto a Alexandre de Siqueira y colaboró también con Marcos Borges, António Ribeiro y Jorge Rodrigues. Ejerció como impresor del arzobispo D. Miguel de Castro. Imprimió más de 50 obras en tipo romano usando como marca tipográfica un hombre con un bastón a punto de iniciar el ascenso de una montaña, con el lema «Vias tuas Domine demonstra mihi». Por último, fue padre de los también impresores António Álvares (hijo) y Vicente Álvares. En lo que al primero de ellos se refiere, su período de actividad se desarrolló entre principios del siglo XVII y una fecha posterior a 1630. Al parecer, la Inquisición lisboeta le procesó por haber impreso sin licencia algunos papeles con imágenes de la Virgen y de santos. Hubo un tercer António Álvares (nieto), nieto del primero, que firmaba como impresor y mercader de libros en Lisboa antes de pasar a ser, en 1641, impresor real.

Por lo tanto, la presente edición de las Rimas, de 1621, fue impresa por António Álvares, hijo, el mismo que llevó a cabo la publicación contrahecha de las Novelas exemplares (Lisboa, 1617), de Miguel de Cervantes.

Estas Rimas van dirigidas a D. Gonçalo Coutinho, que fue amigo de Camões y, según afirmación suya, mandó grabar en 1594, junto a Martim Gonçalves da Câmara, en su sepultura de la iglesia de Santa Ana, en Lisboa, el siguiente epitafio: «Aqui jaz Luís de Camões, príncipe dos poetas do seu tempo. Viveu pobre e miseravelmente e assim morreu, no ano de 1579. Esta campa lhe mandou aqui pôr D. Gonçalo Coutinho, na qual se não enterrará pessoa alguma». Como se puede apreciar, en él se indicaba como fecha de su fallecimiento el año de 1579, y no 1580, como se ha aceptado hasta el día de hoy, porque a finales del siglo XIX el Visconde de Juromenha dijo haber encontrado un documento en el que aparecía como fecha de su deceso el 10 de junio de 1580. Conviene recordar a este respecto que ese día es justamente fiesta nacional en Portugal para conmemorar la muerte del ilustre poeta portugués, a pesar de que no hay completa seguridad de que hubiese tenido lugar ese día. En lo que respecta a la referencia de Coutinho, fue recogida después por Manuel Severim de Faria en una de las primeras biografías sobre el vate portugués, publicada en sus Discursos vários políticos (1624), y desde entonces no ha dejado de aparecer en todas las obras sobre su vida.

En la biblioteca de la Casa da Cadaval, en Muge, existe un conjunto de cartas de Gonçalo Coutinho que tal vez conserven alguna alusión a los hechos que aquí hemos comentado.

 

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43. Luís de Camões

Os Lusíadas

Lisboa, Manoel de Lyra, a costa de Estévão Lopez, 1597

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: 1-1396

 

Otros testimonios:

Cambridge (Harvard University), Houghton Library: Port 5215.97*; Port 5215.97.3*; Port 5215.97.6*.

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: VT 218 17 219; R12 19UCBG.

Lisboa, Biblioteca Nacional: CAM 213P; F 42550; F 43186; CAM 211P; CAM 212P.

Madrid, Real Academia de la Historia: 3/6903.

Nueva York, Public Library: OCLC: 38680266.

Toronto, Thomas Fosher Rare Book Library of the University of Toronto: PQ9198 port/CAM62/L8/1597 RBSC.

 

 

El texto expuesto corresponde a la cuarta edición de la epopeya camoniana en portugués, la última del siglo XVI, señal de un éxito sin precedentes en su difusión, y, según se afirma en la portada, fue realizada «polo original antigo agora nouamente impressos».

Según Nicolás Extremera Tapia, se trata de una versión en la que se observan alteraciones y mutilaciones, al contrario de lo que sucede con las traducciones al español de los primeros años después de la editio princeps, cuyo texto es más fiel al original. Las alteraciones más llamativas serían en el canto segundo, estrofa 36, y en el canto noveno (en varias estrofas), todas ellas relacionadas con una problemática moral o teológica. El censor de esta edición de la obra camoniana, Fr. Manoel Coelho, explica, sin embargo, que no ha habido necesidad de expurgar parte alguna, ni vocablos de esta impresión, dado que términos como Dioses o Fado están claramente atribuidos a los dioses paganos y al destino y se utilizan en textos de Santo Tomás. Coelho no encuentra términos o conceptos conflictivos, siendo además un texto ya muchas veces emendado.

En la portada observamos un pórtico más elaborado que el de la edición de 1572, y a la declaración Com privilegio real se añade Com licença do Sancto Officio. No se encuentran notas al margen.

En cuanto al privilegio, el rey se lo concede a Estévão Lopez para que solo él pueda imprimir Os Lusíadas durante diez años, lo que explica que la edición siguiente sea de 1609 (Lisboa, Pedro Craesbeeck). Además de financiar la presente obra camoniana, el librero Estévão Lopes interviene en otras dos ediciones de sus Rimas: la de 1595 y la de 1598.

 

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44. Luís de Camões

Os Lusíadas

Lisboa, Pedro Craesbeeck, à custa de Domingos Fernandez, livreiro, Com licença da Santa Inquisição e Ordinário, 1609

 

Ejemplar expuesto:

Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha: 1-1423(1)

 

Otros testimonios:

Chile, Biblioteca Nacional: BNFGB 8;(692-19) Reservado.

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: R-2-10.

Lisboa, Biblioteca Nacional: CAM. 20P; CAM. 21P; CAM. 17P.

Londres, British Library: 11452.c.12.

México, Biblioteca Nacional: 869.11 CAM.lu.

Nueva York, Hispanic Society of America: PQ 9198.A2 1609.

París, Bibliothèque de l´Arsenal: 4-BL-4126.

Ponta Delgada, Biblioteca Pública e Arquivo Distrital: JC/A CAM.63 RES (BPARPD)- JC107; JC/A CAM.64 RES (BPARPD)- JC108.

Sevilla, Biblioteca Capitular y Colombina: 31-5-41(2).

Vila Viçosa, Museu-Biblioteca da Casa de Bragança: 635; 636; 637.

Washington, Library of Congress: (Jefferson LJ239) PQ9198; A2 1609; (Jefferson LJ239) PQ9198; A2 1609a; (Jefferson LJ239) PQ9198; A2 1609c.  

 

 

La edición de estos Lusíadas corrió a cargo de Domingos Fernandes, librero del arzobispo D. Rodrigo da Cunha, el mismo a quien va dirigida la obra. Esto explica que el escudo de armas de este último aparezca en la portada de esta y otras ediciones apoyadas por él.

            Recuérdese a este respecto que el arzobispo leyó y apreció la obra camoniana hasta el punto de que, gracias a él, muchas de las ediciones que se publican en los primeros años del siglo XVII salen dedicadas a su persona, probablemente porque contribuyó a su financiación. En las cartas que intercambia con el ilustre Francisco de Portugal se puede apreciar este interés hacia la obra de Camões, así como los horizontes de intereses del propio arzobispo.

            A modo de resumen, le fueron dedicadas las siguientes obras camonianas: Os Lusíadas (Lisboa, Pedro Craesbeeck, Domingos Fernandes, 1607; Lisboa, Pedro Craesbeeck, à custa de Domingos Fernandes, livreiro, 1609; Lisboa, Vicente Álvarez, com privilégio à custa de Domingos Fernandes, livreiro, 1612; Lisboa, Pedro Craesbeeck, Domingos Fernandes, livreiro, 1613); y las Rimas. Segunda parte, agora novamente impressas com duas comedias do autor. Com dous epitafios feitos a sua sepultura que mandaram fazer dom Gonçalo Coutinho e Martim Gonçalves da Câmara e hum prologo em que conta a vida do author (Lisboa, Pedro Craesbeeck, 1616).

Además de los libros de Camões, a D. Rodrigo da Cunha se le dedicaron los Diálogos de varia doctrina ilustrados com emblemas, de Vasco Mausinho de Quevedo, y apoyó la publicación de obras historiográficas como las Crónicas del Rey Dom Ioam de Gloriosa Memoria o I deste nome e dos Reys de Portugal (Lisboa, António Álvarez, 1643), de Duarte Nunes de Leão. Dejamos de lado los numerosos versos laudatorios que se fueron diseminando a lo largo de decenas de libros salidos durante las primeras décadas del siglo XVII, como, por ejemplo, las obras poéticas de Fernão Correia de Lacerda, los Sermones sobre los Evangelios de la Quaresma, predicados en la corte de Madrid (Lisboa, António Álvarez, 1624), de Cristóbal de Avendaño, o el Promptuário espiritual sobre los evangelios das festas dos santos (Lisboa, Lourenço Craesbeeck, 1636), de Fr. Ignácio Coutinho.

En lo que respecta al impresor Pedro Craesbeeck, era de origen flamenco y con él empezó una de las más importantes dinastías de tipógrafos de los siglos XVI y XVII. Discípulo de Christophe Plantin en Amberes, su actividad se desarrolló entre Coimbra y Lisboa, de 1597 a 1632. Nombrado impresor de la Casa Real, usó tanto caracteres redondos como cursivos y llevó a cabo la publicación de hasta cuatro ediciones de las Rimas de Camões (1598, 1607, 1616 y 1629) y otras cuantas de Os Lusíadas (1609, 1613, 1626 y 1631), gracias, especialmente, al mecenazgo del arzobispo D. Rodrigo da Cunha. Además de estas impresiones camonianas, la fama de Craesbeeck le vino dada por haber sido el responsable de la edición pirata de la Primera Parte del Quijote (Lisboa, 1605), de Miguel de Cervantes. Su marca tipográfica era muy conocida y consistía en un girasol girado hacia el sol en un óvalo con las letras siguientes: Trahit Sua Quemque Voluptas. Casó con Suzana Domingues, de Beja, y tuvo tres hijos: Paulo, Lourenço y Cristina, de los cuales los dos primeros continuaron los pasos de su padre.

 

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45. Luís de Camões (traductor: Henrique Garcés)

Los Lusíadas

Madrid, Con licencia, en casa de Guillermo Drouy, impressor de libros, 1591

 

Ejemplar expuesto:

Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha: 1-1121

 

Otros testimonios:

Barcelona, Ateneo Barcelonés: Gob 232.

Cádiz, Biblioteca Pública del Estado: XVI-910.

Lisboa, Biblioteca Nacional: CAM. 3200P.

Londres, British Library: G.11287.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/3111; R/11875; R/3121; R/17540.

Madrid, Real Academia de la Historia: 1/1544.

Nueva York, Hispanic Society of America: PQ 9203.A2 1591a; PQ 9203.A2 1591b.

París, Bibliothèque Nationale de France: YG-1375; FB-11076.

Soria, Biblioteca Pública del Estado: A-3671.

 

 

El éxito de Los Lusíadas de Luís de Camões fue tan rápido que muy pronto se realizaron traducciones a otras lenguas románicas. En lo que al ámbito castellano respecta, la primera versión salió de las manos de Benito Caldera en las prensas complutenses de Juan Gracián, en 1580, «traduzidos en octaua rima castellana». Según algunas hipótesis –hoy descartadas-, el propio Camões, que murió unos meses después de la publicación de esta edición, habría dado instrucciones a Caldera para corregir algunos errores diseminados en el texto portugués. También en 1580, esta vez en la ciudad salmantina por el impresor Joan Perier, apareció una segunda versión en castellano, en verso, bajo la responsabilidad de Luis Gómez de Tapia, vecino de Sevilla.

El libro que aquí se expone, del que existe un total de veinticuatro ejemplares, corresponde, por tanto, a la tercera traducción de Los Lusíadas al castellano, que fue realizada esta vez por el comerciante portugués Henrique o Enrique Garcés (Oporto, h. 1525- Madrid, a. 1596) e impresa en Madrid por el impresor Guillermo Drouy. Garcés ganó fama y dinero en Perú gracias a la explotación de las minas de plata de ciudades como Guayaquil, Huamango o Ayacucho. Además, muchos investigadores le consideran el autor del descubrimiento del azogue en Perú, así como el inventor de una fórmula para ayudar a incrementar el rendimiento de aquellos productos en los que se amalgamaba la plata con el azogue. Gracias a ello, se dedicó a suministrar papel y tinta a las tipografías peruanas que empezaban a asentarse allí.

Fue en Perú donde llevó a cabo una serie de traducciones al castellano que fueron después muy estimadas en medios culturales, si bien es cierto que no las publicó hasta su vuelta a la corona de Castilla en 1589. Entre ellas, caben destacar Los sonetos y canciones de Petrarca (Madrid, 1591) o la mencionada versión que aquí nos ocupa, dirigida al rey D. Felipe II (en la portada «Philippo, monarcha primero de las Españas y de las Indias»), quien más tarde, en 1593, le concedería una renta como signo de agradecimiento. Con respecto a la traducción de Petrarca, debió de circular de manera manuscrita, puesto que Cervantes la conocía y la tenía en gran estima, como afirma en el Canto de Calíope de la Galatea, en donde llama la atención que, ya en 1585, tuviera noticias de Garcés y de su estancia en América: «De un Enrique Garcés, que al peruano/ reino enriquece, pues con dulce rima,/ con subtil, ingeniosa y fácil mano,/ a la más ardua empresa en él dio cima,/ pues en dulce español al gran toscano/ nuevo lenguaje ha dado y nueva estima,/ ¿quién será tal que la mayor le quite,/ aunque el mesmo Petrarcha resucite?».

A pesar de su fama de traductor, hubo autores como Manuel de Faria y Sousa que le acusaron de haber modificado pasajes sustanciales del original de Camões y de quitar prestancia al texto portugués.

 

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46. Luís de Camões

Os Lusíadas…comentados por Manuel Faria i Sousa

Madrid, por Juan Sánchez y Antonio Duplastre a costa de Pedro Coello, 1639

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: 14445

 

Otros testimonios:

Bogotá, Biblioteca Nacional: F. CUERVO 3248 V.3-4.

Cambridge (Harvard University), Houghton Library: PQ9198; Port 5216.39*.

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: RB-29-2;9-(10)-I-5 1639 tomo 1 e 2 c.4;  9-(10)-I-5 1639 vol. 2, tomo 3 e 4 c.5.

Copenhague, Det Kongelige Bibliotek: 18,85 00330.

Granada, Biblioteca Central de la Universidad: B-12-39 (1); B-12-39 (2); B-58-24.

Lisboa, Biblioteca Nacional: CAM. 7; CAM. 5A; CAM. 6ª.

Londres, British Library: 1484.m.9; 11452.k.6 (1); 85.l.17; 85.l.18.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/16121; 5/4054; R/15762; R/31142.

Madrid, Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla: FLL Res. 1141-1142.

México, Biblioteca Nacional: 869.11 CAM.lu.

Nueva York, Public Library: NQK+.

Roma, Biblioteca Apostolica Vaticana: Stamp. Barb. LLL.III.13-14.

Santiago de Compostela, Biblioteca de la Catedral: 1310.

Valencia, Biblioteca Histórica de la Universidad: Y-52/39-40.

Viena, Österreichische Nationalbibliothek: 76.A.12.

 

 

En esta edición, el Caballero del Hábito de Cristo y de la Casa Real, Manuel de Faria y Sousa, de quien se puede ver un retrato junto con un retrato de Camões, define al poeta al que comenta como Príncipe de los poetas de España, por la fecha en que aparece este ejemplar (1639, un año antes de la restauración de la Monarquía portuguesa), siendo además esta edición dedicada al rey Felipe IV. La obra se dividía originariamente en cuatro tomos, recogidos y encuadernados en dos volúmenes. Tiene, además, ilustraciones en blanco y negro antes de cada canto.

Dice Manuel de Faria y Sousa en las páginas introductorias a la edición (Advertencias para leerse con más luz este Libro): «Los que no se agradaren destos Comentarios, juzgándolos por menores de lo que merece el P.[oeta] antes deben lastimarse, que lastimarme: considerando que esta maquina me llevó lo más, i mejor de los mejores 25 años de mi vida: i que para ponerle en este estado despendi más de 400 escudos en libros, i diligencias que no avia menester para otra cosa, y en ayuda de costa para animar al librero que le haze imprimir, i en los adornos de las estampas que lleva: que todo para mi pobreza es un tesoro, i mucho más en tiempo, que de los ricos, i llamados señores, i aun Principes, no huvo hasta oy uno que tuviesse animo para despender cosa alguna por la honra del P. i de la patria, en el amparo de sus escritos. […] [alguien] dixo seria más facil resucitar L. de C. que hallar algún Principe que le diesse algo. […] Bien veo que con lo que he despendido pudiera labrar un sepulcro al P.[oeta] bien diferente de la senzilla losa que le cubre. Pero esta que yo le pongo, más gruessa, le descubre, que es mejor».

La censura no aprobó partes de la obra, y al final del cuarto tomo aparece un apartado muy amplio que recoge las acusaciones formuladas en contra del texto y en contra del propio comentador, los argumentos de la defensa de Manuel Faria y Sousa y finalmente el imprimatur del Santo Oficio de 1640, en el que aparecen justificadas las referencias a los dioses paganos en una obra de estas características, y donde, además, se acusa a los demandantes de envidiosos e ignorantes. El apartado final de esta edición, titulado Información sobre la Censura que se hizo a los Comentarios de las Lusíadas, explica muy detallada y profusamente la legitimidad de la utilización de personajes y escenas «controvertidos», en base a la finalidad artística y moralizante de Camões y del propio Faria y Sousa.

El comentador de otra edición de 1613, que le sirve de base a Manuel Faria y Sousa (al que Faria acusa sin embargo de haber modificado la lección del poeta y de haber insertado datos anacrónicos), el licenciado Manoel Correa, en una página dirigida al lector al principio de ese ejemplar, explica que deseaba comentarla porque existían muchos partidarios, pero también muchos detractores de la obra camoniana. Queda así patente la controversia que suscitó Os Lusíadas desde su primera edición de 1572.

 

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47. Manuel de Faria y Sousa

Informacion en favor de Manuel de Faria i Sousa…sobre la acusación que se hizo…a los comentarios que…escrivio a las Lusiadas

S.l., s.n., 1640

 

 

Ejemplar expuesto:

Biblioteca de Castilla-La Mancha, Toledo: SL/1453

 

Otros testimonios:

Cambridge, Harvard University, Houghton Library: Port 5216.39*; Port 5538.3.87*.

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: R-75-9.

Lisboa, Biblioteca Nacional: CAM.50A; CAM. 72ª.

Londres, British Library: 85.l.18.(2.).

Madrid, Biblioteca del Palacio Real: I-C-19(2).

Valencia, Biblioteca Histórica de la Universidad: Y-52/40(2).

Rio de Janeiro, Biblioteca Nacional: 17,4,6.

 

 

Manuel de Faria y Sousa, autor de una versión comentada de Os Lusíadas terminada en marzo de 1639, tras unas acusaciones muy graves vertidas por miembros de la corte española, se ve obligado a mandar a la imprenta una nueva obra titulada Información, en la que explica los detalles de esta querelle y se defiende de las acusaciones. El primer detalle que sorprende del prólogo es que los detractores de los Comentarios llevaron al Santo Oficio el texto la misma semana en que salieron a la luz: «Esto fue cosa digna de admiracion, porque este volumen para ser leido de un estudioso avia menester siquiera medio año: i dellos, a lo menos un siglo: de que se infiere claro, que quien le pudo acusar fingiendo piedad, no le pudo ver para acusarle con fundamento».

Los enemigos de Faria y Sousa, al no conseguir ninguna condena de la Inquisición en España, que no encontró detalle impío alguno en la obra, se desplazaron a Lisboa, para reiterar sus acusaciones ante el Santo Tribunal. Y desde ahí se mandaron retirar los ejemplares de los Comentarios a los Lusíadas, habiendo encontrado motivo para ello.

Nace así el volumen que aquí exponemos «sobre la acusación que se hizo en el Tribunal del Santo Oficio de Lisboa a los Comentarios que docta i judiciosa i católicamente escrivio a las Lusiadas del doctissimo, i profundissimo, i solidissimo poeta christiano Luis de Camoens, único ornamento de la Academia española en este género de letras», en el que se explica que no existe razón alguna para requisar los Comentarios, disipando cualquier sombra de sospecha a través del estudio y razonamiento de los puntos supuestamente conflictivos de la obra de Camões y de los comentarios de Faria y Sousa a la misma.

En esta ocasión, el nuevo censor de la Información, Gerónimo Pardo, llega a mencionar «la infelicidad de la envidia» al referirse a quienes habían acusado a Faria y Sousa, para explicar los antecedentes de la obra y la insensatez de todo el proceso acusatorio. La envidia - de quienes se lanzaron a condenar el texto sin haberlo leído - es mencionada por varias autoridades civiles y religiosas que intervienen al principio de la Información como la causante de las vicisitudes por las que atravesó el volumen de los Comentarios de Faria y Sousa.

 

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48. Manuel de Faria y Sousa

Fuente de Aganipe o Rimas varias divididas en siete partes. Parte Cuarta

Madrid, Con privilegio, Juan Sánchez, 1644

 

Ejemplar expuesto:

Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha: 1-728

 

Otros testimonios:

Lisboa, Arquivo Nacional da Torre do Tombo: S.P. 146 Casa Forte; S.P. 147 Casa Forte.

Lisboa, Biblioteca Nacional: TR. 2521P.

Londres, British Library: 1578/3263.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/15638; R/15641; Ri/225; Ri/225(2); Ri/225(3); Ri/231; Ri/234; R/15657; R/15641; R/15639; R/17201; R/17202; R/17204; R/15655; R/15656; R/15658.

Nueva York, Hispanic Society of America: PQ 9156.F37.F84 1646 4v.

Santiago de Compostela, Universidad, Biblioteca General: INC 1427-2;. INC 1427-4. 

 

 

El polígrafo portugués Manuel de Faria y Sousa (Pombeiro, 1590- Madrid, 1649), caballero de la Orden de Cristo, fue uno de los eruditos más destacados de la primera mitad del siglo XVII. Asentado desde muy joven en la capital madrileña como secretario personal de Pedro Álvares Pereira, conde de Muge y secretario de Estado de Felipe III, utilizó el castellano para la publicación de la mayor parte de su extensa obra. A pesar de la incomprensión de sus compatriotas a causa de esta decisión, fue uno de los grandes historiadores de Portugal, con obras tan relevantes como la Ásia Portuguesa, la Europa Portuguesa y la África Portuguesa, publicadas entre 1666 y 1681 por su hijo Pedro de Faria y Sousa, si bien es cierto que también escribió una desaparecida América Portuguesa en donde hablaba de la presencia lusitana en este continente.

Aparte de ser el primer gran biógrafo de Camões y el primero en ocuparse de recoger y editar su obra teniendo en cuenta la tradición manuscrita, tuvo que hacer frente a las críticas de la época que tachaban Los Lusíadas de falta de estructura o de inspiración poética. Por ello, como hemos visto con anterioridad, elaboró unos exhaustivos comentarios que situaron el poema en el lugar que ocupa hoy día, esto es, en la cúspide de la literatura portuguesa.

Además de esta labor filológica tan fundamental para el conocimiento del texto camoniano, destacó también como un excelente poeta. Fe de ello lo da esta Fuente de Aganipe que aquí presentamos, una colección de poemas en siete volúmenes que reúne su producción –en castellano y portugués- desde 1624 hasta 1648. En total, más de seiscientas composiciones entre canciones, odas, sonetos, tercetos, églogas, redondillas, glosas, romances y epigramas. Un enorme conjunto poético que le sirve, al mismo tiempo, para reivindicar, por ejemplo, la primacía de Bernardim Ribeiro sobre Juan Boscán o Garcilaso de la Vega en la introducción del endecasílabo en España.

Al poco de morir, Baltasar Moreno Porcel publicó un Retrato de Manuel de Faria y Sousa (Madrid, 1650) en donde se ofrecía una imagen del portugués como un sabio estoico cuyos infortunios vitales le habían conducido a ser un incomprendido entre sus contemporáneos. En esta obra biográfica la portada incluía un busto semejante al que aparece en esta Fuente de Aganipe.

La presente edición la dedicó a don Gregorio de Castelobranco, conde de Villanova y de la Sortella, guarda mayor en los reinos de Portugal, y de ella se han conservado hasta treinta y ocho ejemplares. El nombre de Aganipe, en la mitología griega, corresponde tanto a una ninfa hija del río Terneso, como a una fuente homónima situada en el Helicón y consagrada a Apolo. Sus aguas tenían la virtud de inspirar a los poetas en su proceso creativo.

 

   En este tercer bloque de contenidos los lectores pueden encontrar información sobre algunas ediciones de las obras de Camões conservadas en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, que sirven para ilustrar la trayectoria vital y literaria del vate portugués. Se trata de un fondo desconocido por parte del público, en general, y de los investigadores, en particular, pero que es de una riqueza enorme y pone de manifiesto el gran interés que existía en los círculos intelectuales de Toledo.

   De Luís Vaz de Camões conservamos una obra literaria muy reducida, en comparación con otros escritores de la época: tres obras dramáticas (Os Enfatriões, Filodemo y Auto d'El-Rei Seleuco), una épica (Os Lusíadas) y, finalmente, un conjunto de composiciones líricas que fueron reunidas de manera póstuma en un volumen recopilatorio con el título de Rhythmas (1595). En vida, solo vio publicada su obra cumbre, así como tres de sus poemas en los preliminares de libros de otros autores.

   Con respecto a la lírica, el mayor problema de quienes se acercan a ella tiene que ver no solo con la fijación de los textos, que circularon en numerosos cancioneros poéticos con decenas de variantes, sino también con la propia autoría de algunos de ellos, tradicionalmente atribuidos a poetas como Diogo Bernardes.

   En cuanto a Los Lusíadas, narra la historia de las navegaciones de Vasco da Gama, desde Lisboa,  doblando el Cabo de Buena Esperanza, hasta llegar a la India, y constituye una narración épica del espíritu aventurero del pueblo lustiano en la época de los grandes descubrimientos. Sin embargo, por detrás del poema subyace la amargura de la constatación de la laxitud de las costumbres de los portugueses contemporáneos de Camões.

   El éxito de Los Lusíadas fue tan rápido que muy pronto se realizaron traducciones a otras lenguas románicas. En lo que al castellano respecta, la primera versión salió de las manos de Benito Caldera en 1580 (Alcalá de Henares, Juan Gracián), el mismo año en que apareció una segunda traducción (Salamanca, Joan Perier) bajo la autoría de Luis Gómez de Tapia, vecino de Sevilla. Sin embargo, en la presente muestra se expone un ejemplar de la tercera adaptación, es decir, la realizada por el portugués Henrique Garcés (Madrid, Guillermo Drouy, 1591).

   Al mismo tiempo que el libro de Camões iba ganando en difusión a lo largo de toda Europa, surgieron sus primeros comentaristas, como es el caso de Manuel de Faría y Sousa, un portugués que confeccionó unos elaborados comentarios que situaron al poema en la cima de la literatura universal, a pesar de las críticas de la Inquisición o de los retóricos de la época, que tachaban Los Lusíadas de falta de estructura e inspiración poética.

   Por último, cabe mencionar cómo el arzobispo D. Rodrigo da Cunha fue un empedernido lector de la obra camoniana hasta el grado de que  muchas de las ediciones que se publicaron en los primeros decenios del siglo XVII salieron dedicadas a su persona porque las apoyó y financió económicamente.

Ediciones y traducciones de obras camonianas