Colofón. Os Lusíadas (Lisboa, António Gonçalves, 1572)

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  1. Luís de Camões

Os Lusíadas

Lisboa, Com Privilégio Real, Com Licença da Sancta Inquisição e do Ordinário, em casa de António Gonçalves, impressor, 1572

[Pelícano girado hacia la derecha]

 

Ejemplar expuesto:

Madrid, Instituto Valencia de Don Juan: Fondo Bibliográfico, 47-3(5) 

 

Otros testimonios:

[Pelícano girado hacia la izquierda]

Cambridge, Houghton Library, Harvard University: Port 5215.72.5*; Port 5215.72.7*.

Coimbra, Biblioteca Geral da Universidade: RB-32-4; Cofre 1. 

Copenague, Biblioteca Real de Dinamarca.

Guimarães, Sociedade Martins Sarmiento.

Lisboa, Academia das Ciências: J80.

Lisboa, Biblioteca Nacional: CAM. 12P; CAM. 13P; CAM 14P; L 540311P.

Londres, British Library: G. 11286.

Los Angeles, Southern Regional Library Facility: PQ9198.A2 1572b B0000071902 SRLF.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/14207.

Nápoles, Biblioteca Nazionale Vittorio Emanuele III: S.Q.24.G 31; V.F. 40 A 43.

Oporto, Ateneu Comercial.

Oporto, Ejemplar del Dr. José Carlos Lopes.

Oporto, Ejemplar del Dr. David Amador e Pinto.

Oporto, Ejemplar del Dr. Sousa Machado.

Oxford, Bodleian Library: Antiq.e.P.1572.1.

París, Bibliothèque Nationale de France: Tolbiac, RES-YG-74.

Ponta Delgada, Biblioteca Pública e Arquivo Distrital: 4318.

Rio de Janeiro, Real Gabinete Português de Leitura: 193742.

Vila Viçosa, Museu-Biblioteca da Casa de Bragança: BDMII 377 (Ee).

 

[Pelícano girado hacia la derecha]

Algarve, Biblioteca da Diocese do Algarve.

Austin, Harry Ransom Humanities Research Center: OCLC: 8445611.

Cambridge, Houghton Library, Harvard University: Port 5215.72.3*; Port 5215.72*.

Lisboa, Biblioteca Nacional: CAM. 11P.

Lisboa, Colección Particular.

Londres, British Library: G. 11285.

Madrid, Biblioteca Nacional: R/14208.

Nueva York, Hispanic Society of America: PQ 9198.A2 1572.

París, Bibliothèque Nationale de France: Tolbiac, RES P-YG-38.

Providence, John Carter Brown Library, Brown University: C572.C185oe.

São Paulo, Biblioteca de José Mindlin, Universidade de São Paulo: 2 copias.

Stuttgart, Bosch Brazilian Library:

Vila Viçosa, Museu-Biblioteca da Casa de Bragança: BDMII 378 (E).

 

 

La exposición Camões en el 450 aniversario de la publicación de Los Lusíadas cierra, como no podía ser de otra manera, con un magnífico colofón, es decir, con un ejemplar de la edición de 1572 (Lisboa, Impressos em Lisboa, com licença da Sancta Inquisição e do Ordinário, em casa de António Gonçalves, impressor), recientemente descubierto por el profesor Aurelio Vargas Díaz-Toledo en el Instituto Valencia de Don Juan, que ha tenido la amabilidad de prestarlo para dar mayor empaque a una muestra que aspira a convertirse en un referente de los estudios camonianos.

            A pesar de los escasos datos documentales existentes acerca de la vida de Luís Vaz de Camões (c. 1524-1579/1580), esta se puede reconstruir a través de la lectura minuciosa de toda su obra. Nació, probablemente, en Lisboa y formaba parte de una familia de la pequeña nobleza, de ascendencia gallega. Formado al parecer en la prestigiosa Universidad de Coimbra, acudió a Lisboa entre 1542 y 1545 atraído por la corte de D. João III, entonces un centro cultural de gran importancia, donde fue adquiriendo fama de excelente poeta. Se dice que de allí se vio obligado a exiliarse en 1546 a consecuencia de un desliz amoroso con una dama de la reina, Catalina de Ataide, fuente de inspiración de varios de sus poemas de amor, aunque otras fuentes sin base documental señalan como causa de su exilio forzoso el haber cortejado a la misma infanta D. María, hija del monarca. Durante su etapa en la corte, Camões estuvo ligado a la casa del Conde de Linhares, D. Francisco de Noronha, y marchó a Ceuta hacia 1549 para iniciar su carrera militar, lugar donde perdió uno de sus ojos. De vuelta a Lisboa dos años más tarde, fue encarcelado por una reyerta callejera y perdonado por medio de una carta regia con fecha de 7 de marzo de 1552, embarcando camino de la India en la armada de Fernão Álvares Cabral, durante el cual se supone que inició la redacción de Los Lusíadas. Una vez allí, participó en diversas expediciones, entre ellas, la organizada por el virrey D. Afonso de Noronha contra el rey de Chembe y la llevada a cabo por D. Fernando de Menezes en el Mar Rojo en 1554. Más adelante, el gobernador Francisco Barreto le nombró proveedor mayor de los difuntos en China, cargo del que fue depuesto, posiblemente, a causa de su comportamiento poco ejemplar. En el viaje de regreso, hacia 1559, naufragó en el río Mekong, donde, según la leyenda, pudo salvar heroicamente el manuscrito de Los Lusíadas. Un año después, ya en Goa, y ante la falta de dinero volvió a ser encarcelado por las deudas contraídas. Antes de volver a Lisboa definitivamente para no viajar más, pasó en 1567 por Mozambique, donde vivió algún tiempo de la caridad de sus amigos.

Una vez de vuelta en la capital portuguesa, se dedicó principalmente a intentar publicar su epopeya bajo los auspicios del rey D. Manuel, publicación que salió a la luz por primera vez en 1572. A pesar de que mejoró su situación económica tras recibir un subsidio de quince mil reales anuales, Camões murió sumido en la pobreza el 10 de junio de 1580 –aunque hoy día se duda si no fue en 1579-, en una casa de la Calzada de Santa Ana. Fue enterrado en un convento de monjas próximo para pasar más tarde, supuestamente, al Monasterio de los Jerónimos, en Belén.

            La temática de Los Lusíadas no versa sobre temas de la antigüedad, sino sobre un hecho relativamente reciente, esto es, la expedición del explorador portugués Vasco da Gama y el descubrimiento de una nueva ruta marítima hasta la India, con la presencia inestimable de los dioses de la mitología grecolatina. Está escrito en diez cantos, con 1102 estrofas de octava rima, y con una estructura dividida en proposición, invocación, dedicatoria y narración, siguiendo las normas clásicas de la epopeya antigua. No en vano, se inspira tanto en la Eneida de Virgilio como en la Ilíada homérica. También el Orlando Furioso de Ariosto está muy presente para el autor, y a todo ello une una buena dosis de mitología procedente de las Metamorfosis de Ovidio.

Junto al viaje de Vasco da Gama, aparecen numerosas referencias proféticas a otros hechos de la historia de Portugal y también figura el ensalzamiento de las hazañas de los hijos de Lusus, es decir, de los lusíadas o portugueses. Estos acontecimientos sirven de excusa, asimismo, para reflejar los aspectos más amargos de la colonización portuguesa, pesimismo que impregna parte de su lírica y de las cuatro cartas suyas que hemos conservado.

No hay que olvidar a este respecto que antes de Camões ya había habido algunas obras épicas por autores portugueses, si bien es cierto que de ellas solo tenemos referencias en distintos repertorios bibliográficos. Tal es el caso del Descobrimento da Índia, de Pedro da Costa Perestrelo, o la Batalha Ausónia, del mismo autor, sin olvidar las aportaciones de un João de Barros en la famosa invocación del sabio Fanimor en la Crónica do imperador Clarimundo donde os reis de Portugal descendem (Lisboa, Germão Galharde, 1522).

            En cuanto a este ejemplar del Instituto Valencia de Don Juan, desconocemos su procedencia. Este organismo fue creado en 1916 por el historiador del arte y coleccionista don Guillermo Joaquín de Osma y Schull (1853-1922), cubano de origen peruano que casó con la condesa de Valencia de Don Juan Adelia Crooke. Sus colecciones procedían, la mayoría, de las casas de Oñate (Villamediana) y Altamira (Osorio de Moscoso), y, a nuestro juicio, este libro debía ser originario del fondo bibliográfico de esta última casa, que fue vendido en 1873 o 1874. Como se puede ver en la portada, tiene el sello en tinta roja del «Instituto de Valencia de D. Juan, Madrid». Tiene 188 folios y se encuentra en regular estado de conservación y no ha sido restaurado nunca. A partir del cuaderno T el papel se ha vuelto amarillento debido a la acción abrasiva de la tinta y a la mala calidad del papel. En relación a este ejemplar, es difícil dilucidar en unas pocas líneas si se trata o no de la primera edición de Os Lusíadas, ya que aún hoy sigue existiendo un largo debate sobre ello.

A pesar de que el profesor Vargas Díaz-Toledo va a publicar una noticia más extensa sobre las particularidades de este ejemplar en una revista especializada, conviene señalar la problemática que ha girado en torno a la edición de 1572 desde el siglo XIX. Por un lado, hay investigadores que defienden que hubo dos ediciones semejantes con el mismo pie de imprenta, pero realizadas en épocas distintas, es decir, con una diferencia de alrededor de doce años: una por el impresor António Gonçalves en 1572 y otra por Andrés Lobato en torno a 1584. La primera correspondería a los ejemplares que tienen la portada con el pelícano girado hacia la izquierda, mientras que la segunda, con el pelícano mirando hacia la derecha, sería una contrahecha. Por otro lado, hay quienes opinan que los ejemplares con el pelícano mirando hacia la izquierda corresponden a la editio princeps de António Gonçalves, mientras que los que lo hacen hacia la derecha serían una contrahecha o falsa de la edición anterior, pero también de 1572.

En este sentido, hay algunos folios con variantes significativas en algunos versos que pueden ayudar a esclarecer su origen y materialización. Estos corresponden al folio 47r y el folio 172v. En el primero, figura «Scabelicastro, cujo campo ameno» (III, 55, 7), que es lo que contiene la mayoría de ejemplares conservados de la edición de 1572, frente a «Esclabisco, cujo campo ameno». En el segundo, aparece «Da fera multidão pradrupedante» (X, 72, 4), propio nuevamente de la mayoría de testimonios, en lugar de «Da fera multidão quadrupedante».

Los últimos elementos que nos gustaría señalar tienen que ver con algunos rasgos que han servido a los expertos en Camões para individualizar unos ejemplares de otros. El primero atañe a la fecha del alvarán, escrito en este ejemplar «xxiiij», frente a otros que recogen la cifra «vinte & quatro». El segundo corresponde al inicio del séptimo verso de la primera estrofa, que en este caso es «E», en lugar de «Ee» de otros testimonios. Y, por último, destacaríamos la pronunciación «am», en lugar de «ão», de los versos siete y ocho también de la primera estrofa del canto primero.

En cualquier caso, aunque el número sigue creciendo a medida que se van conociendo los fondos de libro antiguo de las bibliotecas de todo el mundo, hoy sabemos de la existencia de veintiséis ejemplares de la conocida como editio princeps y quince de la otra, lo que hace un total de cuarenta y un ejemplares.

 

  No hay mejor modo de acabar una exposición que con un colofón en el que se exhibe un nuevo ejemplar de la edición de Os Lusíadas (Lisboa, António Gonçalvez, 1572), del que nadie tenía conocimiento hasta la fecha. Merced a las investigaciones del profesor Aurelio Vargas Díaz-Toledo y gracias a la amabilidad del Instituto Valencia de Don Juan, este libro cierra la exposición Camões en el 450 aniversario de Los Lusíadas (1572-2022) por todo lo alto.

   El Instituto Valencia de Don Juan tuvo su origen en el año de 1916 y fue crado por el diplomático don Guillermo Joaquín de Osma y Scull (1853-1922), marido de la condesa de Valencia de Don Juan, Adelia Crooke. En el actual Palacete neomudéjar de la Osma, de la calle de Fortuny, 43, reunió una de las colecciones de artes decorativas más ricas de España. Estas procedían, en su mayoría, de las casas de los condes de Oñate y de Altamira, y, a nuestro juicio, este libro debía ser originario del fondo bibliográfico de esta última casa, que fue vendido en 1873 o 1874. Aunque esta institución es más conocida por acoger una extraordinaria colección de cerámica, orfebrería cuadros, tejidos, sellos, armas o monedas, también posee una muy rica biblioteca con sorpresas aún por descubrir, como las que hemos presentado en esta exposición: un nuevo ejemplar del Cancioneiro Geral (1516), de Garcia de Resende, y otro de esta edición de 1572 de Os Lusíadas. Ya solo por ver estos dos magníficos testimonios, valdría la pena visitar la exposición y leer este hermoso catálogo que tiene entre manos.

   Sirvan, pues, estos materiales como signo de agradecimiento hacia la cultura portuguesa, que tanto nos ha dado en lo personal y en lo laboral. Como bien saben todos aquellos que aman Portugal, una vez que uno se adentra en su cultura y conoce a su gente, el sentimiento de saudade le acompaña inevitablemente para el resto de su vida.

Cesse tudo o que a Musa antiga canta,

Que outro valor mais alto se alevanta

(Camões. Lusíadas, I,3,7-8)

Colofón. Os Lusíadas (Lisboa, António Gonçalves, 1572)