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Julio Camarena o la fascinación por el cuento tradicional
Con motivo del vigésimo aniversario de su fallecimiento, la Biblioteca de Castilla–La Mancha nos invita a conocer a Julio Camarena Laucirica, un folklorista de prestigio internacional que estudió el cuento tradicional y que recogió algunas de las colecciones más importantes de cuentos de nuestro país, entre las que destaca los cuentos de la provincia de Ciudad Real. En esta exposición podremos conocer algo de la vida de Julio Camarena y mucho de su obra, de su trabajo y de su magnífico legado.
La exposición está comisariada por el narrador, escritor y editor Pep Bruno en colaboración con la Biblioteca de Castilla-La Mancha.
Sustineri progressio proposita in bibliotheca: a antiguos problemas, urgentes soluciones
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sustineri progressio proposita en latín, adoptados por las Naciones Unidas en 2015 surgen para dar una respuesta global a aquellos problemas más acuciantes de nuestro tiempo: la pobreza extrema, el cambio climático y la desigualdad, que impiden lograr un desarrollo sostenible para las generaciones venideras.
Pero esos problemas tan acuciantes que vinculamos a nuestro tiempo también han protagonizado la vida de nuestros antepasados salvando, claro está, las distancias temporales. Conocerlos, difundirlos y saber las respuestas que entonces se daban nos permitirá afrontar con más claridad los problemas que afectan a nuestra comunidad hoy en día. Se trata por tanto de antiguos problemas cuya solución, más urgente cada día, precisan de la participación global de todas las personas a través de alianzas que buscan la consecución de unos objetivos comunes, los ODS y en un marco común, la Agenda 2030.
En esa respuesta global tan necesaria, las bibliotecas han resultado ser una herramienta fundamental para conseguir muchos de esos objetivos, haciendo lo que han hecho siempre: facilitando a las personas el acceso a la información, a la cultura y a la formación, fomentando sus capacidades creativas, su pensamiento crítico y sus competencias digitales, lo que les permite participar en la sostenibilidad de su comunidad.
Esta exposición titulada “Sustineri progressio proposita in bibliotheca: a antiguos problemas, urgentes soluciones” formada con libros procedentes de la colección de fondo antiguo de la Biblioteca de Castilla-La Mancha que hemos vinculado a los 17 Objetivos de Desarrollo sostenible, pretende poner de manifiesto la atemporalidad de muchos de los problemas que hoy nos afectan. También quiere recordarnos que, a pesar de su permanencia en el tiempo, gracias a las alianzas y con el esfuerzo de todas las personas, está en nuestra mano buscarles soluciones para que las generaciones venideras puedan disfrutar en condiciones óptimas de nuestro planeta y porque no, de estos ejemplares expuestos.
A lo largo de la exposición veremos documentos que nos mostrarán como ya en siglos anteriores existía la preocupación por socorrer a los pobres, conservar la salud de los pueblos e instruir a los niños. Incluso describían como debía ser el gobierno de las mujeres, contemplaban los problemas ocasionados por las desigualdades que afectaban a presos e indígenas y daban instrucciones para lograr el bien público y el aumento de la población, todo ello sin dejar de lado su preocupación por proteger sus recursos naturales y mejorar económicamente con nueva maquinaria bajo la práctica de un buen gobierno. Como vemos, problemas que persisten en nuestros días.
Los ODS se definieron como tal en 2015 para para lograr un desarrollo sostenible que mejore la situación de las personas y del planeta. El compromiso social es lograr su cumplimiento antes de 2030. Pero hasta entonces, al igual que los problemas que los originaron, deberemos recorrer un largo camino, y las bibliotecas ayudan a acortarlo.
Javier Malagón y Helena Perenya: su historia menor
EL LEGADO MALAGÓN-PERENYA
El legado de Javier Malagón Barceló es un caso excepcional entre los muchos legados de exiliados españoles. A lo largo de décadas, este toledano estuvo mandando fondos documentales a la Biblioteca Pública del Estado en Toledo, desde los años 50 hasta su muerte. Como funcionario de la Organización de Estados Americanos, residiendo en Washington, periódicamente envió cajas de libros, separatas y revistas de muy variada temática. En 1976 además deposita 5 cajas de documentación personal en el Archivo Histórico Provincial, principalmente cartas, entre las que se incluyen sus contactos con profesores e investigadores de toda América, algunos de ellos procedentes del destierro español. Por voluntad testamentaria su viuda, Helena Perenya Pàmies, deposita los últimos fondos en ambos centros documentales, y costea el catálogo de las monografías que se editó en papel.
El concepto “Historia menor” lo hemos tomado de un libro de Javier de 1976, en el que culmina la corriente de la escuela historiográfica iniciada décadas atrás por Rafael Altamira, destacando en el primer plano de los estudios históricos a las personas humildes que realizaron tareas cotidianas, pero de importancia para sus coetáneos. En su caso, este legado supone unos 10.000 documentos, 42 colecciones amplias de revistas, en la mayoría de la cuales participó Javier, más números sueltos de otras 140, y 48 cajas de documentación. Uno de los empeños de esta pareja es recopilar el mayor número de publicaciones de los exiliados españoles, constan casi 200 autores, de una variedad de ámbitos de estudio sorprendente. La trayectoria profesional de ambos a lo largo de su vida laboral (él profesor de disciplinas jurídicas, en principio, y más tarde históricas y bibliográficas; ella en principio profesora, y experta traductora de varias lenguas desde joven), les permite estar al tanto de novedades en el campo de las humanidades, pero también de la medicina y las ciencias estudiadas en el marco del rico y variado continente americano.
Lo más sorprendente para cualquiera que nos hayamos acercado a este legado es la cantidad de publicaciones que contienen una dedicatoria autógrafa del autor, traductor, compilador o cualquier otra persona participante en la publicación. Cerca de las 2.000 contienen palabras y firmas manuscritas de autores. Las hay de maestros, compañeros de estudio o coetáneos universitarios, compañeros de exilio, colegas de profesión docente o investigación jurídica o histórica… y la mayoría de ellas denotan una verdadera amistad tanto con Javier como con Helena. En el caso de él, desde su adolescencia mantiene la costumbre de marcar su propiedad con su firma, la fecha de adquisición y en su mayoría el lugar.
Este tesoro documental, con los alicientes de calidez humana expuestos, no debe de permanecer solo como pieza de museo y testimonio de la generosidad de una pareja educada en los valores democráticos de la época en que se formaron y comenzaron su trabajo, regalo a la ciudad natal de Javier, sino que se da a la luz con esta exposición para que se utilice su riqueza documental y sea leída y estudiada por los ciudadanos del presente.
De los muros al cielo. Mujeres y clausura en Toledo
Toledo, como ciudad que se despliega y superpone, esconde también entre sus calles una ciudad conventual. Ese prisma religioso es una presencia transformadora y cambiante, y lo sigue siendo en nuestros días.
Los conventos de clausura, por su naturaleza inaccesible, amplían el misterio de su existencia. Atesoran una forma de vida que pervive desde el corazón de la Edad Media. Y en el centro de la trama de espacio y tiempo que representan, están ellas, las mujeres, conformando pequeñas comunidades de clausura que mantienen la llama y el testigo.
Con esta exposición, la Biblioteca de Castilla-La Mancha pretende acercarse a la cotidianidad de esas mujeres. Para ello, proponemos un recorrido histórico que comienza con los ecos de los primeros conventos y beaterios y termina con la llegada de vocaciones procedentes de Asia, África o América en la actualidad.
Desde grandes monasterios con decenas de religiosas hasta pequeñas casas de vida austera, cada fundación responde a un impulso espiritual, social o político. Muchos nacieron como refugio para mujeres nobles que buscaban en la clausura una forma de trascendencia, mientras otros lo hacían como centros de asistencia y oración para la comunidad. Tal era la importancia de estas instituciones que sus orígenes se cuentan en las grandes obras de referencia sobre la historia de Toledo como las de Pedro Alcocer o Francisco de Pisa.
A través de documentos, reglas, libros de rentas y objetos cotidianos provenientes de varios conventos toledanos se revela una vida pautada, organizada y profundamente simbólica. Las constituciones conventuales no solo regulaban la oración, sino también el poder interno, los cargos, las relaciones con el exterior y hasta la distancia entre las rejas del locutorio. La espiritualidad convivía con la administración, la subsistencia y los conflictos legales, como muestran los pleitos por rentas o las recomendaciones de Santa Teresa sobre el control del gasto.
La exposición pretende poner de relieve lo cotidiano como patrimonio: los paisajes sonoros, los ritos, las costumbres, los objetos que hablan de salud, trabajo y vida. Porque los conventos fueron también espacios de producción, de cultura, de resistencia. En ellos se bordó, se imprimió, se cuidó del huerto y se leyó y escribió.
Los conventos de Toledo han visto pasar a reinas como Catalina de Lancaster, nobles como Inés de Ayala o María de Castilla, fundadoras como Beatriz de Silva o María García de Toledo. Mujeres que, con o sin hábito, dieron forma a los conventos como espacios de poder, cultura y espiritualidad.
Los siglos XVI y XVII, caracterizados por la profunda religiosidad y la expansión urbana, favorecieron la presencia de mujeres que han pasado a la historia. Religiosas como Ana de Zúñiga, Juana de la Encarnación Chávez, María de San José o la madre Jerónima de la Asunción, entre otras, destacaron por su erudición, su capacidad organizativa y su papel como fundadoras dentro y fuera de nuestras fronteras.
La producción literaria conventual, a menudo silenciada, también tiene su lugar en esta muestra. Religiosas como Marcela de San Félix o Marcia Belisarda, consagraron su vida a la oración, el trabajo y a la escritura, dejando huellas que hoy comienzan a ser reconocidas como parte del Siglo de Oro. Pero también se rinde homenaje a las incontables religiosas anónimas que sostuvieron la vida conventual y dejaron una huella silenciosa pero profunda en la historia de Toledo.
Finalmente, la exposición se detiene en el contexto actual. La falta de vocaciones, el envejecimiento de las comunidades y la escasez de recursos amenazan la continuidad de estos espacios. En respuesta a ello, iniciativas institucionales, asociaciones ciudadanas y proyectos de investigación buscan preservar este patrimonio material e inmaterial, proponiendo nuevos usos que respeten su esencia y valoren la cultura femenina.
Esta exposición es, en suma, un homenaje a todas esas mujeres que rezaron, trabajaron, enseñaron, sirvieron y resistieron en los márgenes. A esas mujeres que hicieron del convento un lugar de vida, de memoria y de ciudad, otorgándonos un legado que hoy nos sigue habitando.